domingo, 8 de diciembre de 2013

Los remedios de Perucho (7)


Para personas débiles y sin apetito

“Cuézase vino tinto con hojas de romero, y bébase una jícara por la mañana, otra después de comer y una más después de cenar. De efectos maravillosos. Experiencia.
Esta bebida vigoriza todas las partes del cuerpo, restablece y limpia el vientre, elimina el humor frío y la opilación, purifica la sangre, cura el temblor de manos, el cólico, la gota, la lepra y la sarna, al lavarse con ella.
Cuando amenaza frío, quita las tercianas y cuartanas con sólo beber una escudilla. Lavándose la cara con ella devuelve la hermosura y le quita las arrugas. Experiencia.”

Atribuido a Anicet Lluhí i Ministral

Juan Perucho (Rosas, diablos y sonrisas, Espasa Calpe, 1990)

jueves, 5 de diciembre de 2013

“Prohibiciones” (Jiři Orten)



Durante la ocupación nazi de Praga, el poeta Jiři Orten llevó un diario dividido en cuadernos, cada uno de ellos signado con un color, donde iba anotando sus impresiones personales, sus sensaciones íntimas ante aquella terrible situación.
Orten murió, atropellado por una ambulancia alemana en las calles de Praga -no le prestaron auxilio al comprobar que era judío ni fue admitido en ningún hospital-, el 1 de septiembre de 1941, el mismo día de su 22 cumpleaños y exactamente dos años después de la invasión nazi de Polonia, hecho que dio comienzo a la II Guerra Mundial.
El siguiente texto, traducido por Clara Janés, lo encuentro en un viejo número doble (7/8, otoño de 1989) de la revista vallisoletana Un Ángel Más.


27 de octubre de 1940

(Prohibiciones)

"Esta noche no lograba dormir, daba vueltas y catalogaba mentalmente todas las prohibiciones que de algún modo, aunque en medida mínima, me tocan. Y como es domingo por la tarde (hace dos días que está nevando y dentro de dos horas me tengo que ir a Košiře) anotaré aquí estas prohibiciones que logré recordar. Y tras haberlas escrito dejaré debajo aún bastante espacio en blanco para las que a partir de ahora se añadirán a la lista. Por desgracia no tengo a mano ninguna fuente en que guiarme y por ello el orden y el número se deben más o menos al azar. Estas son, pues, las prohibiciones:

No puedo alquilar un piso para mí solo.

No puedo trasladarme a vivir fuera de los distritos de Praga I y V y aquí he de vivir siempre como realquilado.

No puedo ir a las tabernas, a los cafés, a las tascas, los cines, teatros, conciertos, exceptuados uno o dos cafés que han sido señalados para mí.

No puedo ir a los bosques de la ciudad.

No puedo alejarme del casco urbano de Praga.

No puedo ir (pues) a mi casa, a Kutná Hora, ni a ningún otro sitio si no es con un permiso especial de la Gestapo.

En el tranvía no puedo subir en el coche del conductor, sólo en el último, y si tiene la entrada por el centro sólo puedo utilizar la parte posterior del vagón.

No puedo comprar en cualquier tienda fuera del horario de once a una y de tres a cinco.

No puedo actuar en un teatro ni desarrollar ninguna actividad pública.

No puedo ser miembro de ninguna asociación.

No puedo frecuentar ningún tipo de escuela.

No puedo tener relaciones con los miembros de la comunidad nacional, los cuales, a su vez, no deberán tener relaciones conmigo. No deberán devolverme el saludo ni pararse conmigo, ni decirme otras palabras que las estrictamente indispensables (cuando voy a comprar algo, etc.)".

(Del Cuaderno graneado)
 


miércoles, 4 de diciembre de 2013

"La última hoja" (un haiku de otoño de regalo)



La última hoja

resiste temblorosa.

Pausa en la rama.


De regalo, sí. Y tanto para mí como para vosotros. Mi amigo Emilio Pedro Gómez, un escritor y aventurero que siempre anda de acá para allá descubriendo belleza, un compinche de me acuerdos, me lo envió por correo cuando acababa noviembre.
Y antes de que termine el otoño (el general invierno ya viene asomando los dientes) quería dejarlo aquí para que todos lo disfrutéis.
La imagen es de Isabel Poc y fue tomada hace apenas unos días en los alrededores de Siresa, en el Pirineo aragonés.
El poema también es suyo. De Emilio, quiero decir.

Gracias, amigo.

martes, 3 de diciembre de 2013

Sobre ruedas

Difícil relación


Calentando rueda

lunes, 2 de diciembre de 2013

Azar


Tiras los dados, volteas los naipes, tachas números en un cartón, apuestas aquí y allá, haces girar la ruleta una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Por si acaso.
Y siempre, siempre, siempre, pierdes.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Una tertulia ("SOMOS")




Desde Radio Zaragoza de la cadena SER, y dentro del programa “A vivir Aragón”, se emite todos los meses una sección del mismo a la que me he vuelto adicto sin remedio.
Una tertulia mensual de cuatro amigos, de cuatro escritores, de cuatro sabios.
Una tertulia para aprender, zaragozana, aragonesa y universal.
Una tertulia que se escucha con placer, ágil, llena de humor y complicidad, de anécdotas sabrosas y divertidas, tiernas y no tanto, de historias a las que seguir la pista después de apagar el dial.
Una tertulia celebración de la palabra en la que impera la admiración mutua, la información veraz, el respeto para el radioyente.
Algo menos de media hora de conversación inteligente, didáctica y entretenida.
La conduce Miguel Mena y los compinches son, por orden alfabético, Víctor Juan Borroy, Antón Castro y José Luis Melero.
Hoy, por ejemplo, hablan de un dibujante y caricaturista, José Cabrero Arnal, superviviente de Mauthausen, un pedagogo, Tomás Alvira, y un hostelero, Manolo García Maya, alias Manolo el del “Bonanza”. Todos aragoneses.
La lástima es que el milagro -no es fácil ni habitual que la inteligencia y el respeto se unan en las ondas y menos aún en las tertulias- solamente se produce una vez al mes.
Acabo de escucharla y ya la voy echando de menos, ya voy contando los días que faltan para la próxima.
Mientras espero me cabe, eso sí, el consuelo de volver a oír sus voces aquí de nuevo cuando me apetece.
Gracias, amigos.

La imagen es de un pueblo de Teruel al que Antón hace referencia en la tertulia de ayer. 
Que una localidad se llame Libros es casi un milagro, otro, en estos tiempos.

Un beso



Un beso como un verso. O viceversa.

Imagen: Henri Cartier-Bresson