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martes, 28 de marzo de 2017

La mannequin (117)


Alta. Elegante. Pie sedoso. En la base una volva en forma de saco. Carece de anillo. Sombrero marrón gris a blanquecino. Láminas claras que se tornan rosa salmón. El borde del sombrero joven está unido al pie por un velo fino. Cuerpo fructífero, hendido radialmente. Se encuentra solo en primavera, nunca en otoño.

(Descripción de las setas Voltaria vistosa, San Jorge y Psatirela llorona).


viernes, 10 de febrero de 2017

Demiurgos (119)


-¿Y usted qué está haciendo?
-Nitrógeno.
-¿Pero eso no lo hace Dios?
-Aquí también lo hacemos.

(Minidiálogo que en carácter de periodista mantuve con la técnica química Marta Averbus, en el Instituto de Hidrología Ezeiza, Argentina)


jueves, 22 de diciembre de 2016

"La falta de rigor" (22)

 
Según los verbos, los almaceneros almacenan, los pintores pintan, los abogados abogan, los asesinos asesinan, los cantores cantan, los amantes aman y los vivos viven. Sin embargo, los niños no niñan ni los ladrones ladran. Y los muertos no mueren.

(Inevitable reflexión ante los verbos que no verban).
 
Esteban Peicovich

miércoles, 27 de abril de 2016

"Las tres señoras" (de la importancia de la coma)


“Señora, de la tienda la llaman”.

“Señora de la tienda, la llaman”.

“Señora de la tienda la llaman”.

(Ejercicio gramatical para valorizar la importancia de la “coma”)

Poemas plagiados - Esteban Peicovich

*******

Coda a propósito: 
[…] Y cuando Karl Kraus, el gran satírico austríaco, se quejó a su editor de que en las pruebas del libro que iba a publicarle se habían puesto mal varias comas y este le contestó que nadie se daría cuenta, Kraus le contestó, con una elegancia formal que no es sino elegancia ética, que él escribía justamente para las personas para las que aquellas comas eran importantes.

Fragmento encontrado en "Corónicas de Españia", blog de  Eduardo Moga.

viernes, 15 de abril de 2016

Poemas plagiados (6)


Un golpe de dados

El salto de una casilla a otra al capricho del azar, pasando sobre el puente, alojándose en la posada, perdiéndose en el laberinto, cayéndose en el pozo, quedando prisionero en la cárcel, tropezando con la cabeza del muerto, visitando las casillas del marinero, del pescador, del puerto, del ciervo, del molino, de la serpiente, del sol, del casco, del león, del conejo, de la maceta de flores, etc.

(Explicación sobre el juego de la Oca)

Esteban Peicovich

viernes, 26 de febrero de 2016

Poemas plagiados (5)


Vino a morir. Una enorme tortuga de mar vino a morir en las playas de Necochea. La enterraron los niños.

(Leyenda de una fotografía. Diario Crónica, enero 10 de 1966)

Esteban Peicovich

martes, 19 de octubre de 2010

Poemas plagiados (4)



Moda náutica (57)

Es saludable consejo que antes que embarque se haga alguna ropa de vestir que sea recia y aforrada, más provechosa que vistosa, con que sin lástima se pueda sentar en crujía, echar en las ballesteras, arrimarse en popa, salir a tierra, defenderse del calor, ampararse del agua y aún para tener para la noche por cama; porque las vestiduras en galera más han de ser para abrigar que no para honrar.

(Del tratado De muchos trabajos que se pasan en galeras, escrito por Fray Antonio de Guevara en 1539).




Botella al mar (59)

Tú escuchas la voz del que te quiere,
tú escuchas los pájaros cantar,
tú escuchas las abejas en el aire.
Todo eso tus oídos pueden escuchar.
Oyes los gozos de la música,
los violines, las arpas, las zarabandas,
y hablar del amor y de la política,
de mil cosas pequeñas y muy grandes.
Todo eso se encuentra bajo llave
para nosotros. Absolutamente, para siempre.
¿Puedes imaginar un mundo que siempre calla?


(Poema impreso en siete idiomas, junto a un alfabeto manual, que un sordomudo repartía en la Costa del Sol española en el verano de 1980, solicitando, a cambio, “la voluntad de los turistas”).

Esteban Peicovich

martes, 17 de agosto de 2010

Poemas plagiados (3)



Sintaxis, la bella (40)

Jerseys para niños de lana.

Camas para matrimonio de bronce.

Sillas para niños plegables.

(Anuncios comerciales tomados del periódico Clarín de Buenos Aires)



El bienaventurado (78)

Por corregir los Diez Mandamientos.

Por embellecer a Poncio Pilato y ponerle una cinta en el sombrero.

Por reemplumar y dorar el ala derecha del Ángel de la Guardia.

Por renovar el cielo, pintar y ajustar las estrellas y limpiar la luna.

Por avivar las llamas del Purgatorio y restaurar almas.

Por volver a encender el fuego del infierno, poner una cola al Diablo, componer su pezuña y hacer varias menudencias a los condenados.

Por poner un Cardenal y varios arañazos al hijo de Tobías y limpiar su saco de viaje.

Por limpiar las orejas a la burra de Balán y herrarla.

Por remendar la camisa al hijo de Tobías.

Por poner una piedra nueva a la honda de David, manchar la cabeza de Goliat y alargarle las piernas.

(Texto de la factura que un pintor conocido por Potriquín pasó al cura de Corullón -España- por restaurar santos e imágenes de la Iglesia de Villafranca del Bierzo en 1931 y por lo que cobró la suma de 314 pesetas)

Esteban Peicovich

viernes, 21 de mayo de 2010

Poemas plagiados (2)



Epitafio (10)

"El hijo de la tierra murió cuando se hallaba en camino hacia su planeta natal".

(Anuncio de la revista rusa Nedelia sobre la muerte del cosmonauta Vladimir Komarov*).

*Vladimir Komarov murió el 24 de abril de 1967 a bordo de la nave Soyuz1, que se estrelló contra el suelo durante la fase de aterrizaje en la Tierra. Komarov fue condecorado dos veces con la Orden de Lenin y con el título de Héroe de la Unión Soviética. Sus restos mortales se encuentran sepultados en el Kremlin junto a otros personajes ilustres de la antigua URSS.





Los ojos (18)

"El oficio ha cambiado. Antes se los amortajaba e iban a la tumba completamente vestidos, con toda su ropa interior, incluidas las medias y, por supuesto, con el mejor traje que tenían. Hoy sólo llevan el sudario, una sábana blanca. Hace años, yo me encargué una temporada de dar clase a los empleados novatos para que aprendiesen a vestir convenientemente a los muertos. Aquí había ropa femenina y masculina de todo tipo. Se trataba de ponérsela con la mayor facilidad posible, sin contorsionar al muerto. Era un arte, y lo hacíamos muy bien. No crea que es un asunto fácil vestir a un cadáver rígido.
Los muertos que se entierran en profundidad se mantienen más tiempo “enteros” que los que quedan a poca distancia de la superficie. Siempre son los ojos lo primero en desaparecer. Luego sigue el resto de la cara".


(Declarado a El País por Julián Parra, director técnico de una funeraria de Madrid).




Jonás (20)

"No quiero dejar la mar porque no hay tierra donde buscar la vida. He estado perdido en la mar dos o tres veces. Ni me acuerdo ya. Un pescado me tiró un bocado en la pierna y me la rajó. Me recogieron de la mar desangrado y con un dedo menos. Pero yo, al agua. De la tierra no se puede vivir. Del agua no me saca nadie. Quiero seguir en la mar".

(Confesión de un marinero de Cádiz).


Esteban Peicovich

martes, 30 de marzo de 2010

"Poemas plagiados" - Esteban Peicovich



“Cuando Esteban Peicovich caminaba hacia el este del Edén, antes que nada se encontró con el silencio. […] En los infinitos cruces de caminos en la arena a veces también aparecía la figura de un cero trazado con un dedo en la arena junto a un dado que era la brújula del tiempo. Por medio de uno de esos dados Esteban Peicovich se orientó hacia un lugar que no era un espacio físico sino sólo una ciudad que Caín había construido con palabras heréticas, heterodoxas, marginales. Se llamaba Babel y todos sus habitantes se dedicaban sólo a hablar, a forjar cuchillos, a tocar variados instrumentos de música, creando con ellos otros sonidos que introducían en el interior de las palabras formando sus ritmos. Babel sólo se regía por una ley: las palabras eran propiedad de todos. El genio consistía en repetirlas con amor, aunque otro las hubiera inventado.
Esteban Peicovich sabe todas estas cosas”.

(Del prólogo de Manuel Vicent)



La falta de pasión (47)*

"Lo que ocurrió es que apenas el hierro atravesó las primeras capas blandas de la muñeca, el pulgar se dobló, saltando hasta colocarse en dirección opuesta a la de los cuatro dedos, que sólo se doblaron ligeramente.
La herida en la muñeca es la mejor definida. Sus bordes son netos y la sangre brota oblicuamente de ella. La muñeca derecha fue la más torturada mientras que la izquierda quedó clavada con rapidez y precisión. Una vez clavadas las muñecas, el madero fue izado, lo que provocó la caída del peso del crucificado hasta que fue frenado por los hierros que atravesaban sus muñecas. El frenazo dejó tenso el brazo, a un ángulo de 65 grados, con el palo vertical. Si repartimos el peso del cuerpo entre ambos brazos -40 kilos cada uno- la fuerza de tracción ejercida sobre el brazo equivale a 95 kilos.
El hundimiento del hombro derecho pudo deberse a una deformación profesional derivada del trabajo ejercido por el galileo durante veinte años como carpintero.
El verdugo se valió de dos clavos: uno para cada pie".

(Extracto del informe de los doctores Cordiglia, Ricci y Barbet sobre las radiografías tomadas a la Sábana Santa de Turín).


Petite historie (56)

"Imaginemos la Historia de la vida terrestre comprimida en un año.
En esa escala, los ocho primeros meses estarían desprovistos de vida.
En septiembre, virus y bacterias.
En octubre, las medusas.
Los mamíferos recién en la segunda semana de diciembre.
Y el hombre,
tal como lo conocemos, entraría en la escena,
aproximadamente sobre las 23:45
del 31 de diciembre".


(Un símil de la edad de la Tierra dado en un libro de historia para ninos).


El hueco de la cabeza (114)

"Tras la noche, vuelve a su ser".

(Así me transcribió un empleado de El Corte Inglés, de Madrid, la excelencia -heideggeriena- de una almohada que no perdía su forma).


Textos extraídos del libro "Poemas plagiados", de Esteban Peicovich.
Ed. Germanía, Alzira, 2000.

* Los números entre paréntesis indican el orden en que aparecen en el libro.

“Estos "Poemas plagiados" son una colección de sapos convertidos en príncipes, gracias a la mirada de un poeta. [...] Lo que Peicovich hace es transcribir genuinos poemas que ha encontrado, ya hechos, en los lugares más dispares. Proclama así que lo artístico acecha, más o menos patente, en lo escrito o lo dicho sin pretensión estética alguna. Y es que la poesía vive silvestre y muchas veces en los libros de versos es el único sitio en que no está”.

(Del epílogo de José María Parreño)





Esteban Peicovich nació en 1930. Autodidacta. Poeta. Periodista. De pesador de chilled y frozen beef en un frigorífico de La Plata (12 años) pasó a redactor, columnista y crítico de cine en el diario Clarín. Como enviado de ese medio al extranjero recibió el Premio Nacional Kraft al mejor periodista de diarios de 1963.

En 1964 fue nombrado secretario de redacción de La Razón. Entre 1974 y 1987 fue corresponsal en el exterior y a su regreso al país, presentador de programas de televisión y radio. Entre ellos Los Palabristas. Desde 1995, Peicovich es columnista del diario La Nación.


Su obra literaria y periodística incluye: Palabra limpia en mí (1960), La vida continúa (1963), Hola Perón (1965), Historia viva (1966), Introducción al camelo (1970), La poetisa analfabeta (1974), Reportaje al futuro (1974 España), El último Perón (1975 España), Instrucciones al pavo real (1993, Argentina), La bañera azul (1995, España), Poemas plagiados (2000, España), Gente bastante inquieta (2001, Argentina) y Así nos fue (2002, Argentina).