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martes, 17 de enero de 2023

La sirena

 


La sirena


En el domingo de la plaza la feria

y la barraca y el acuario con tristes

algas de plástico fraudulentos corales


Cabeza al aire la humillada sirena

acaso hermana de quien cuenta su historia

Pero el relato se equivoca:

   De cuando acá

las sirenas son monstruos

o están así por castigo divino


Más bien ocurre lo contrario

     Son libres

son instrumentos de poesía


Lo único malo es que no existen

Lo realmente funesto es que sean imposibles


José Emilio Pacheco (De Islas a la deriva, 1973-1975)

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Sin título (un poema en ¿construcción?)

 


Tiembla mi voz en el aire

como vibra el álamo en la orilla,

árbol donde el amor se grababa a cuchillo

en tardes de trigo y vencejos

y besos del sol en tu cabello

 

tiembla tu nombre en mi voz

como un cuchillo clavado en el pecho

 

igual que los enamorados tiemblan

la esbelta sombra de un álamo 

se estremece por tu espalda


miércoles, 16 de diciembre de 2020

Poemilla

 

La verita de tu puerta

voy a sembrarla de plantas

pa que envidien las vecinas   

los colores de tu cara:              

en un rincón albahaca

y en el otro margaritas

pa que adornen con su aroma

los balcones de tu risa.


viernes, 4 de septiembre de 2020

"Inflación" - un poema ¿en construcción?



La mentira repunta con fuerza
en la bolsa de la historia,
la indignidad extiende sus tentáculos
por todos los rincones del ser humano
y sus valores a la baja

como no entendemos qué pasa,
el estupor, el silencio
van ganando adeptos feroces
en su nómina de accionistas
felizmente satisfechos
con sus ruines dividendos

cada vez nos quedan menos palabras
cada vez hay menos que decir
cada vez está más cara la verdad

viernes, 20 de septiembre de 2019

Haiku de la garza (2)


Garza en el agua.


Se sumergen los peces, 


estremecidos.

sábado, 10 de agosto de 2019

Haiku de la luna




Haiku de la luna


Cuarto creciente:

todavía sin vestir

la luna asoma.

sábado, 6 de abril de 2019

De aforismos, faisanes y poetas


Muy agradecido a León Molina por incluir estos aforismos míos en La poesía es un faisán (Antología de aforismos sobre la poesía y los poetas), nº 29 de la colección "Aforismos" de La Isla de Siltolá.

Y a Javier Sánchez Menéndez por regalarme el libro.


jueves, 1 de noviembre de 2018

"Yo que bellotas comí..."


"Yo que bellotas comí,
y pan y galletas vos, 
gusanos ambos a dos
nos han de comer aquí".

"¡Oh, Muerte llena de daños,
que a los más seguros matas 
y a quien te llama dilatas 
con mill trabajos estraños!;
son tus lazos tan tacaños
que a los alegres enlazas
y a los tristes amenazas
y dexas bivir mill años!".

(Diego Sánchez de Badajoz  1479-1549)

sábado, 1 de septiembre de 2018

"Retórica para zurdos" (bis)


Extracto de otro volumen del mismo título publicado por la Editora Regional de Extremadura en su colección de Ensayos Literarios en 2010, esta nueva edición de “Retórica para zurdos” de José María Cumbreño (recién salida de las prensas liliputienses de la Isla de San Borondón), es un breve y delicioso paseo (aunque a veces también un tanto amargo) alrededor de las motivaciones, propósitos y consecuencias que conllevan los actos de leer y escribir, vistos desde la particular óptica del autor.
Particular, sí, pero no por ello excluyente; antes al contrario, muchas de estas reflexiones poéticas y aforísticas pueden ser compartidas (en mi caso lo son) por quienes también enfrentamos esas tareas de vez en cuando con un cierto entusiasmo.
En apenas sesenta páginas (y en las que tipográficamente cada una de ellas es única y diferente a las demás -otra vuelta de tuerca con respecto a esa primera edición que antes citaba-) Cumbreño regala a los lectores todo un tratado sobre el hecho (tantas veces gustoso, tantas otras frustrante) de juntar palabras para dotarlas de un nuevo sentido.
Un librito para leerlo despacio.
Y luego, si acaso, escribir sobre ello.

Tres ejemplos:

Juguetes de cuerda

Los malos libros son como los juguetes de cuerda: en cuanto el lector termina la última línea, se quedan parados.

*
Escribir

Enhebrar un aguja con los ojos cerrados.

*
Cada vez escribo menos

Cada vez escribo menos.
Cada vez me da más vergüenza escribir.
Por lo general, se piensa que la inseguridad suele ser el lastre de quien empieza, aunque quizá el momento en que se duda de verdad llega después.
Al principio las cosas sencillamente se hacen.
Luego uno empieza a preguntarse no tanto por qué las hace (cualquier palabra, convenientemente golpeada, se convierte en una excusa), sino a quién cree que va a engañar con todo esto.



miércoles, 20 de junio de 2018

"Tú, vosotras y ellas" (poesía erótica)


Alegría mañanera en el buzón: mi querido Pedro Ojeda me envía este hermoso volumen colectivo en edición bilingüe portugués/español con poemas, ilustraciones, fotografías y esculturas que orbitan alrededor del erotismo.

Como muestra, os dejo aquí uno de los de Pedro: 

Ácido fresco y rojo

Ácido fresco y rojo,
un puñado esparcido de grosellas
sobre tu piel desnuda
y rodarlas con lengua
sobre tu pecho libre y amdreselva
jugando con el hambre fruto a fruto
de mi boca a tu boca como ofrenda.

Venía además con el precioso añadido de una postal que reproduce una fotografía fechada en Lyon en 1872 de los inventores del cine, los hermanos Lumière (Auguste et Louis), cuando eran infantes.


viernes, 16 de marzo de 2018

Dos poemas de Verónica Aranda


AL LIL*

I

He aprendido a nombrarte bajo los apagones,
cuando sabemos que la noche es llaga,
patio interior, furtivos alhelíes.

No se explican los claustros
sin la fragilidad de los ayunos
y versículos nómadas. La lluvia
cayendo torrencial sobre los bulevares
no impide que nombremos el amor
en ciudades extrañas
donde asumimos dos identidades:
laurel, nocturnidad, que nos arraigan
en la raíz del miedo primigenio.


II

Vendrá la noche y me traerá tus ojos,
pequeños intervalos de licor,
toda la lejanía de las lenguas semíticas.

Vendrá la noche cruel y tabernaria,
seremos como extraños que se dan cita a ciegas
en el café París. Vendrá la culpa,
unos besos furtivos
en algún mirador de la montaña,
donde la oscuridad del arrabal
nos hace vulnerables
y nos ladran los últimos mastines
y somos fugitivos
por la cornisa de los jazmineros.

*  Del árabe, la noche.


jueves, 1 de marzo de 2018

"Ciudad Corvina" (Francisco Ferrer Lerín)


DEFINICIÓN DE POEMA

Un poema es el espacio en el que el aire queda atrapado
en el que se conserva el habla de las aves
y donde habita el gran rey de los desiertos
San Onofre sin duda
con la venia de Andrés de Claramonte.

Un poema es el espacio que no permite pensar en mí
sin pensar en él
que no permite expresiones como
vigilaré las obras
o este sitio no es seguro.

Un poema incomoda con la duda
a quien alimenta a las tórtolas turcas
a quien seduce incólume al emisario
a quien saluda al sargento engalanado
y a quien apacigua al gitano herbáceo.

Un poema es el conjunto de hombres displicentes
que ven en el mal ajeno un recurso recomendable
hombres displicente diestros como nosotros
en el ejercicio de la muerte sobre las estólidas masas
ya que somos fieramente humanos
y nos bañamos en las aguas del desacuerdo
en la sangre de las citas a deshora
en la bibliofilia desaforada
y en el detalle áspero.

Francisco Ferrer Lerín (Cuadernos 21V, Valencia, 2018)

Foto del autor: Vicente Almazán


miércoles, 23 de agosto de 2017

Haiku del río


El río guarda

su memoria de barcas

en los recodos.

jueves, 27 de julio de 2017

Espadaña (un haiku)


En la espadaña

abandonado nido,

campanas mudas.

lunes, 22 de mayo de 2017

"Esperando a los pájaros del sur", de León Molina (una presentación)



El hombre en su lugar
Supe por primera vez de la existencia de León Molina hace apenas tres años a través del blog del poeta, novelista, ensayista y traductor Antonio Rivero Taravillo, en una entrada en la que este hablaba con entusiasmo -y yo diría que hasta con fervor- del libro El taller del arquero: aquella deliciosa sucesión de haikus, de aforismos, de tankas, de animales, de lluvia y nieves; aquellas páginas, felizmente recuperadas al completo en esta hermosa edición de La Isla de Siltolá que hoy presentamos, repletas de sensibilidad y belleza como las alas de una mariposa o el vuelo de un pájaro, despertaron en mí dos sensaciones enfrentadas: admiración y envidia. Por esa manera de contar lo minúsculo, lo que aparentemente no importa, la frágil apenas. Para eso, claro, hay que tener la mirada poética y el talento como escritor de un poeta como León Molina, atributos que uno, ay, tanto echa de menos en tantas ocasiones.
Esperando a los pájaros del sur: al leer este hermoso título de la poesía reunida por León Molina se me vino de pronto a la memoria el de aquella novela de Caballero Bonald “Toda la noche oyeron pasar pájaros”, bellísima frase (en realidad, un endecasílabo perfecto) anotada por el padre Bartolomé de las Casas del diario del primer viaje de Cristóbal Colón a “esas Yndias equivocadas y malditas”, por evocar también otro del maestro Rafael Sánchez Ferlosio. 
Y me he acordado también, sobre todo gracias a algunos poemas de Llegar (Los muertos, En el bar, Lugar, A mis soledades voy...) -y esto lo digo no como un demérito ni mucho menos sino, antes al contrario, como un absoluto elogio- de La miel, ese extraordinario libro del italiano Tonino Guerra (uno de mis dioses tutelares en la poesía contemporánea), magnífico poeta amén de excelente guionista en películas tan emblemáticas como La Notte de Antonioni, Amarcord de Fellini o La noche de San Lorenzo de los hermanos Taviani.
Intuición y conocimiento, madurez y reflexión, serenidad y temblor, asoman de continuo en estas hermosas páginas, se aúnan de manera armónica en estos versos que son un remanso para el espíritu, de común atribulado, del lector. Atributos todos tan necesarios en estos tiempos que corren y a los que bien haríamos en sacarles partido.
Esperando a los pájaros del sur he leído este libro de asombro en asombro, observando los caminos celestes de que se sirven en sus migraciones, atento a los heraldos que anuncian su llegada; y han llegado hasta mí de repente, en tropel, los milagros de las plumas y la poesía.
Ruiseñor, zorzal, autillo, vencejo, tórtola, arrendajo, cuco, alcaraván, buitre, cárabo, alcaudón… Tratado de ornitología, bestiario alado, en estas páginas la palabra alza el vuelo con humildad, pero también con determinación, con la serenidad -pero también con el rigor- de la mirada de los hombres maduros que, sentados en el porche en la mañana que amanece de nuevo, meditan y comprenden el mundo que les rodea.
Maestro de las formas breves antes citadas, en manos de León Molina el haiku, por ejemplo, y por seguir citando pájaros, es un colibrí de muy alto vuelo.
Senda otoñal.
Suena mansa la lluvia
sobre mi capa.

Cae la tarde.
Al porche habrá llegado
el colirrojo.

En el nogal
se ha posado la luz
igual que un pájaro.

El viento norte
zarandea los chopos.
Suena un portazo.

¿Qué he visto, en definitiva, tras la lectura de este libro? He visto a un hombre que ha llegado a su lugar; allí construye su casa; allí se funde con el paisaje que lo rodea (se hace roca, pájaro, río, árbol…), y calmo y silencioso, sentado en una piedra lo observa y comprende; o recorre en su deambular sereno caminos y sendas, empapándose de intemperie y silencio. Después, el poeta, sapiente y generoso, nos lo cuenta con la hondura y sencillez de las palabras bien dichas, sin lastre ni alharacas, sin adornos (quiero decir sin adjetivos superfluos o cargantes, sin metáforas manidas…), casi en voz baja, y sin embargo ¡cómo resuenan dentro de nosotros estos versos preñados de vida y belleza!
He paladeado un libro en el que mana la calidez de la tierra, la humedad del estanque, el incendio del sol, el furor del viento; donde hay amor, amistad, memoria y recuerdo, pero también esperanza y futuro.
Un libro que recupera el mundo, nuestro mundo, como un lugar más hermoso y habitable.
Podría ser con cualquiera de ellos porque todos los poemas de este libro, sin excepción, contienen un germen de emoción y belleza; pero me vas a permitir, querido León, que acabe estas palabras leyendo algunas más de las tuyas, esta docena de versos que, cuando tu libro llegó a mis manos y lo abrí impaciente, el azar quiso depararme:

Lo que recuerdo de ti
Tú eres lo que yo recuerdo
de ti, el cofre que te guarda.
Observo tu cuerpo desnudo.
Te acaricio, doy vueltas
lentamente a la llave.
Escucho el llanto de tu piel.
Abro la puerta muy despacio
y contemplo la luz.
Entro y desapareces
en la memoria infatigable.
En la serenidad del sueño tú eres
lo que yo recuerdo de ti.


Texto leído por 
Elías Moro
como presentación a
Esperando los pájaros del sur
(Poesía Reunida 2004-2016)
de León Molina,
en la Feria del Libro de Sevilla.


21 mayo 2017


sábado, 1 de abril de 2017

"Gusanos de seda" (José María Jurado)


Hoy han llegado hasta mi buzón estos "Gusanos de seda", de José María Jurado García-Posada. Casi lo daba por perdido porque desde que José María me anunció su envío han pasado más días de los razonables para un servicio de Correos que se precie de tal. Pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena.
Y en este caso lo es, estoy seguro. Tengo la costumbre de abrir los libros por primera vez por donde el azar decida; y el azar ha querido que lo abriera por la página 26 en la que me encuentro este hermoso poema que habla de la ciudad que más amo: 

Lisboa antiga

Miro girar los tranvías
sobre la curva amplia
de la calle
esmaltada de luz y ropa blanca.

Algo gira en el alma al mismo tiempo:
un puñal amarillo de tristeza.

Y sube a la garganta y a los ojos
esa lenta nostalgia de haber sido
y no volver a ser,
que no es la muerte
sino algo más o menos parecido.

Todo es tan claro ahora,
mientras gira el tranvía junto a los azulejos
y la vieja fachada del café,
como el reflejo
de ese heterónimo viejo
que ves y ya no ves.


Foto tranvía: Francisco M. Rodríguez Cordero

miércoles, 22 de febrero de 2017

Nueva York (un epigrama)


Si tú estás en Nueva York
en Nueva York no hay nadie más.

Y si no estás en Nueva York,
en Nueva York no hay nadie.

Ernesto Cardenal

sábado, 11 de febrero de 2017

Sin título (un poemilla)



Como estopa a punto de arder,  
igual a  hielo en disposición de quebrarse,
fruta mordida por la boca de un niño

no hay mejor lugar que tus labios

lunes, 6 de febrero de 2017

"Efímera" (un poemilla inédito)



Como la huella ondulante
de la serpiente en la duna  
o el peso liviano del ave
en el límite de las mareas

igual que el aullido del mono
en la copa de los árboles
o el viento sobre la mies

así tu presencia en mi vida

efímera

domingo, 29 de enero de 2017

Fonema (un poema de Manuel Rivas)



Do máis aló da gorxa,
dun profundo e misterioso fol,
saíannos sons que debiamos matar.
Repitan, dicía o mestre:
Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo.
Pero Lolo o do Rito dicía que
Los pajaros de Juadalagara tienen la jarjanta llena de trijo...
e o mestre dáballe un pao.
A min custoume algún traballo dicir sen respirar
que había plantas monocotiledóneas
pero non din sabido de que familia era,
se é que a tiña,
o toxo que douraba os montes de Galicia.