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jueves, 26 de mayo de 2022

Hablar con extraños (30)

 


81. Su hermano me dijo que usted me ofrecería casa y comida por un mes o dos, hasta que yo solucione mi problema en este país. ¿Sabe lo que tengo que solucionar? Vengo a ver si me puedo cambiar de sexo. Aquí podrían dejarme preciosa. Hay mucho arte en España. Yo quisiera parecerme a la maja de Goya. A la desnuda, no a la vestida. Hoy la he visto en El Prado.

(En mi casa de la calle Abtao, Madrid)


82. Mi número de calzado es el 41, pero a mí me gustan que los zapatos me estén grandes, así que siempre me los compro del 42 o 43. Pero estos me enloquecieron y me los compré del 38. Para mirarlos de noche, no se crea que para bailar.

(En la estación de autobuses de Málaga)

lunes, 26 de abril de 2021

Hablar con extraños (27)

 



73. Los pequeños editores son como el artista del hambre de Franz Kafka: no bajan nunca de la cuerda floja. Y si bajan ya no vuelven a subir. Perdón, me confundí, quise referirme a un artista del trapecio. El hambre de los editores me traicionó.

(El dueño o gerente de una distribuidora de libros llamada D.O.R., Madrid)

74. ¡Mire qué cornada me dio la bestia! Con los años se me ha ido secando el pecho como una pasa de higo. Ahora respiro una de cada tres.

(Un banderillero retirado, en La Maestranza, Sevilla)

75. Quizá lo que llamamos luz es la sombra de Dios.

(Durante un recital del poeta peruano Jorge Eduardo Eielson)