miércoles, 22 de junio de 2016

Matarife

 
Opinaba con tanta contundencia que era como si pasara a cuchillo, eficaz y resolutivo cual matarife experto con la puntilla, a todos sus oponentes dialécticos. Pero tal rotundidad era casi siempre, como acostumbra, la antítesis de la razón. 

martes, 21 de junio de 2016

Incauto


Incauto. Epíteto que ni pintado para quien recurre a un abogado o al servicio de atención al cliente de alguna compañía de servicios: eléctrica, bancaria, telefónica, de seguros… con la ilusoria pretensión de solucionar un problema generado por las mismas (léase timo, estafa, pillaje, rapiña…).
Si la cuestión en disputa es solventar por las buenas alguna avería técnica, malo, ármate de paciencia; si de lo que hablamos es de restituir a su legítimo dueño una cantidad arteramente saqueada de su cuenta corriente por alguno de estos malignos entes corporativos, todavía peor: en este caso, tal demanda adquiere, por improbable, cuando no imposible de llevar a buen puerto, caracteres de quimérica.
Algunas leyendas urbanas cuentan de particulares que han salido triunfantes de aprietos similares, pero tales patrañas no se han podido demostrar de manera fehaciente, debido a lo cual su crédito es escaso.
La parte más débil en una querella o trámite de reclamación.
En argot, primo, pardillo, pringao. 

lunes, 20 de junio de 2016

Paranoico

 
Llámame paranoico si quieres… pero deja de seguirme. 
 
Imagen: Enrique Cano

domingo, 19 de junio de 2016

Esfuerzo titánico


Cuando un escritor declara el esfuerzo titánico, doloroso, que le ha supuesto escribir ese volumen buscando que apreciemos (y de paso se lo agradezcamos comprando su libro a mansalva) su tremenda contribución a la Historia de la Literatura (le gusta decirlo con mayúsculas), parece que le estuviera haciendo un favor decisivo e imperecedero a la cultura universal.
Se nota, pienso yo después de adentrarme en el libro también con esfuerzo y dolor, sudando la gota gorda y perdido en sus farragosas páginas como un explorador decimonónico tirando de machete y fusil en selvas ignotas para abrirse un mínimo y practicable camino hasta el río por donde huir en medio del ataque de tribus hostiles.
Porque semejante engendro, seamos sinceros, suele ser completamente incomprensible.

sábado, 18 de junio de 2016

Por ciencia infusa

 
¡Qué curioso! Te mueres, y aunque fueras el cabrón más redomado que haya parido madre en los siglos de los siglos, para muchos de los que en vida te denostaban pasas, en un chasquear de dedos y como por ciencia infusa, a ser una buena persona, un modelo de templanza y honradez, todo un dechado de virtudes.