martes, 3 de julio de 2012

Gárgola


Gárgola. Camafeo pétreo y arisco de las catedrales, evacuatorio de líquidos celestes (vulgo, agua de lluvia, chaparrón, tormenta, aguacero…).
Espeluznante muestra de la cantería más grosera, muchas ellas presentan un sorprendente y extraordinario parecido facial (como si hubieran posado a propósito) con algunos tipos que conozco.
Se dice que tales ornamentos son una sutil y permanente venganza de los artesanos de la piedra hacia los canónigos que los contrataron para tal labor, malos pagadores de por sí, y que de este modo quedaban cruelmente retratados como grotescos morosos para mofa y escarnio de generaciones futuras por los siglos de los siglos, amén.

lunes, 2 de julio de 2012

Los seres de Maralva (4)



Diglo

El diglo nació para asombro de los hombres, ya que su existencia no estaba prevista en la Naturaleza. Un feliz mentiroso lo describió una vez y luego hubo gente que afirmó haberlo visto. Los sabios se indignaron; escribieron sobre su inexistencia y quedó como uno de los muchos animales fantásticos que pueblan las leyendas. Una mañana, un brujo se presentó ante la multitud con un animal que nadie había visto antes: era un diglo. Una jaula de oro fue su hogar desde entonces, y parecía burlarse de los sabios desde ella. Sin que haya razones para apoyarla, existe la teoría de que el diglo comprende el lenguaje de los hombres.
Texto e imagen: Javier Alcaíns

domingo, 1 de julio de 2012

Dichos de Luder 10 (J.R.Ribeyro)



46 Le preguntan a Luder por qué rompió con una amiga a la que adoraba.
-Porque no tenía ningún contacto con su pasado. Vivía constantemente proyectada en el tiempo por venir. Las personas incapaces de recordar son incapaces de amar.

47 -Quizás solo en el instante de morir- dice Luder- recibamos la llave del cofre donde está guardado el libro que contiene el secreto de la verdad. Pero ya no podremos transmitir ni la llave, ni el libro, ni el secreto, ni la verdad.

48 -Lo mismo o algo parecido dice Montaigne en sus "Ensayos"- le reprocha alguien al escucharlo lanzar una sentencia moralizante.
-¿Y qué?- protesta Luder. Eso sólo demuestra que los clásicos siguen plagiándonos desde la tumba.

49 -Empieza a sobrarme un poco de pasado- se queja Luder-. Ya no sé dónde meterlo ni qué hacer con él. Eso quiere decir que me estoy volviendo viejo.

50 Le muestran un artículo en el que se habla de todos los escritores de su generación menos de él.
-Me libré de la redada- dice Luder.

sábado, 30 de junio de 2012

Perros jugando a la taba



El mundo al revés
“Hace un día de hombres”, que dirían los perros.

* * * * * * * * * *

No he visto animales más tristes que los perros lazarillos.

viernes, 29 de junio de 2012

Silbatos y difuntos


Me acuerdo de los silbatos que nos fabricábamos a base de saliva, frotamientos contra el suelo y paciencia, mucha paciencia, con los huesos de albaricoque.
El sonido que producían era agudo e intenso, pero después del esfuerzo por conseguirlo a nosotros nos sonaba a música celestial.

* * * * * * * * * *

Me acuerdo de algunos momentos en los que me sentí, ausente de todo y de todos, ajeno a cualquier mirada y sensación, "de cuerpo presente".

jueves, 28 de junio de 2012

Los remedios de Perucho (4)



Remedio para curar llagas cenceradas

“Cójase una porción de tocino muy rancio o viejo, déjese fundir en un plato y luego mézclese con una porción de polvos de verdín y un poco de agua de arroz; remuévase fuera del fuego hasta que se haya enfriado y, una vez hecho el ungüento, aplíquese a la llaga o cáncer con un paño pequeño.”

* * * * * * * * * *

Remedios para las lombrices y para hacer de vientre, niños y mayores

“Cójase pepinos silvestres o pepinillos, trujetas, lombrices de tierra y piel de serpiente y, una vez cocido con aceite natural, úntese el vientre.”


Juan Perucho (Rosas, diablos y sonrisas, Espasa Calpe, 1990)

miércoles, 27 de junio de 2012

Ausentes


Llevo encima una tristeza eterna: la de la pérdida de personas que cruzaron por mi vida alumbrándola esplendorosa hasta que, sin saber bien cómo ni por qué, el combustible de esa luz se acabó de repente, también sin por qué, sumiéndome en la oscuridad y la desesperanza.
Esa angustia insondable que se siente por los amigos perdidos para siempre por un malentendido, por un desencuentro, por un estúpido y equivocado orgullo.
O, todavía peor, por cosas que no se dijeron a su debido tiempo ni por uno ni por otro.
Y esta horrible sensación de no saber si volverá a sucederme de nuevo.

martes, 26 de junio de 2012

Cebo


Cebo. El queso, para el ratón; el ratón, para el gato; el gato, para el perro; el perro, para el restaurante chino de la esquina; el “cerdo agridulce” que allí nos sirven, para nosotros; nosotros, en fin, para la funeraria y los gusanos.

lunes, 25 de junio de 2012

Sicario


¿Para qué te voy a decir otra cosa? Te estaría mintiendo si dijera lo contrario. Lo maté porque me lo encargaron. Y muy bien pagado, además.
Uno sólo trata de mantener el prestigio haciendo bien su trabajo, ganarse la vida como puede con lo que mejor sabe hacer.
Y yo en lo mío, perdóname la inmodestia, soy de lo mejorcito que hay en el mercado.
Mira, esto es así de sencillo, tal como te lo cuento: a mí me llega un cliente solicitando mis servicios y yo no puedo decirle que no así como así.
El mío es un negocio acreditado en el ramo, serio y formal. Y esto, que cuesta mucho esfuerzo conseguirlo, se pierde en un pispás y sin darte cuenta si no te andas con ojo.
Soy exigente, sí, y caro también, no voy a negarlo, pero cumplidor al cien por cien.
Eso sí, la discreción es fundamental.
Nada personal, por otra parte.
Estos asuntos funcionan así, no le des más vueltas.

domingo, 24 de junio de 2012

Hablar con extraños (5)



13 No soy capaz de imaginarme a una obrera y a un obrero de la Renault bailando un minuet. Los límites de la imaginación los fija la conciencia.
A los imbéciles les queda el recurso psíquico de la fantasía.

(En la Fundación 1º de Mayo de C C. O O. en Madrid)

14 Eche cuentas: yo fui amigo de Pablo, de la Hormiguita, de Volodia y de qué sé yo cuántos más de los grandes. También conocí al otro Pablo, y a Rosamel, y a todos los Parra. Estuve muchas veces en Chile, siempre conspirando pero también haciéndome tiempo para emborracharme y estar con los poetas. Al final me casé con una chilena preciosa que se ha especializado en ponerme los cuernos.

(En un avión de LAN Chile)

15 Su amigo (¿o no es amigo suyo?) es un magnífico poeta. Me recuerda a Juan Ramón Jiménez pero sin el burro.

(Durante una lectura de Claudio Rodríguez en La Rábida)

16 ¿Qué prisa tiene? Bébase un coñaquito, yo lo convido. Total lo mismo se va a morir usted dentro de un mes o dos. Ya se le ve el cadáver en la cara.

(En un mesón de Torredonjimeno, Jaén)

sábado, 23 de junio de 2012

Estampas de ultramar (4)



Colonización de Australia

Penetrar un país desconocido
recorrer sus lugares recónditos, sus selvas,
es aún más peligroso y arriesgado
que estudiar
aspectos exteriores ampliamente

(Pues hasta la naturaleza salvaje,
en primer término,
y la hasta cierto punto disculpable
ferocidad de quienes consideran
violado el sentimiento de independencia
que, sea cual fuere el grado
de civilización, todos los pueblos
tienen...)

Desde el geómetra Oxley
que partió de Barthurst en 1817
-llegando incluso al valle
de Wellington- hasta ayer mismo
que me hablaste de Australia por teléfono...
interminable lista
de colonizadores.

viernes, 22 de junio de 2012

Haiku del petirrojo



Un petirrojo;
bajo su canto leve,
temblor de setos.

jueves, 21 de junio de 2012

Paisanaje (20) Genaro



El tío Genaro, ya se ha dicho en otro sitio pero no está de más recalcarlo, que nunca viene mal, era un fulano impresentable, un grosero y un zafio, amén de un guarro según la cuarta acepción del término en sentido coloquial, o séase, ruin y despreciable.
Gañán chapado a la antigua, con una costra de mugre que iba desde la boina hasta las alpargatas sin respetar camisa ni pantalones y un olor que tumbaba a los cerdos, su ordinariez entrenada durante muchos años, sobre todo en la delicada cuestión del trato con las hembras, nos hacía enrojecer de vergüenza a más de uno. y no vayas a pensar que por aquí seamos muy dados al arrebol en las mejillas ni mariconadas de esas. Pero es que su estilo chabacano y soez en materia de mujeres nos tenía acongojaos: lo más bonito que le oímos en su puta vida con respecto al sexo femenino eran sentencias de esta índole: -Las mujeres, pa que os vayáis enterando de una puñetera vez, si no pueden estar tumbás y debajo de uno, mejor colgás como las morcillas.
En cuanto entraban en su campo visual les soltaba unas burradas de espanto, unos obuses lingüísticos de grueso calibre: -Como vaya p´allá, potranca, te doy con la de mear. Otra que tal: -Moza, quien fuera vaca pa echarte una cagá. O, y ésta era tremebunda, horripilante, bestial: -Ca vez que te miro se me chasca el bolo; y es que te quiero, japuta.
Barbaridades así, disparates espantosos que le oíamos sin decir ni mu, y que después, en frío (nuestra conciencia nos pasaba factura), nos hacían enrojecer de vergüenza y cobardía.
Al Genaro, alias “La Peste Bubónica”, le daba lo mismo nuestra opinión sobre el tema, le importaba un comino, se la traía floja, se la pasaba, como suele decirse metafóricamente, por “el arco del triunfo”. Sin embargo, lo que él pensaba de nosotros, y no se recataba, no, en vocearlo a los cuatro vientos, es que éramos unos pusilánimes (bueno, él no utilizaba esta palabra, si no calzonazos, algo más gráfico y directo, un disparo en plena línea de flotación): -Calzonazos, que sois unos calzonazos, que no podéis ni con los güevos. Os daría un par de hostias pa espabilaros, pero ahora mismo me apetece más rascarme los dos amigos que me cuelgan ahí abajo que aplaudiros esas jetas de borricos que os gastáis.
Y nosotros, punto en boca, sin chistarle, callaos como muertos, si te he visto no me acuerdo. Pero es que, joder, cualquiera piaba, que vosotros no lo conocisteis, que el tío, además de ser más bruto que un alcornoque, con unas manos como martillos pilones y unas espaldas tal que la tapia del cementerio, tenía también un arranque muy regular y fastidioso.
Bien es cierto,¡hasta ahí podíamos llegar!, que nunca se propasó más que de palabra, entre otras cosas porque el tufo le delataba desde lejos y las víctimas de sus andanadas lúbricas tomaban las de Villadiego en cuanto lo presentían rondando cerca, por más que algunas solteronas desfilaran por delante de él meneando las caderas de manera indecorosa con más frecuencia de la aconsejable y, dada la edad provecta de algunas, con evidente riesgo de súbita rotura ósea. Si hasta parecía que le iban buscando, las tías guarras.
Pero el Genaro, qué se le va a hacer, tenía su gusto propio (-Ca uno es ca uno y como lo parió su madre -sentenciaba con la pringosa colilla de picadura entre los labios) y pasaba bastante de este género revenido ya que sentía una debilidad irrefrenable por las mocitas en agraz: en cuanto a alguna muchachina le empezaban a despuntar las teticas o se le rellenaba un poco el culete, el tío asqueroso empezaba a relamerse. ¡Qué miradas les echaba! Pa partir las piedras. Daba hasta miedo verle achicar los ojos fijando la vista en la presa, tensar las manos sobre la garrota de olivo, la hinchazón violácea en las venas del cuello y de las sienes… que se le ponían como sanguijuelas de las gordas. De ahí no pasaba nunca la cosa ("Perro ladrador, poco mordedor", ya se sabe, esto va a misa de domingo), pero los padres no le quitaban ojo a las chiquillas en cuanto barruntaban al tío Genaro por los alrededores con aviesas intenciones: los más de ellos no se andaban con tonterías ni pamplinas y se daban prestos a engrasar la superpuesta y tener los cartuchos a mano por si el asunto cogía pinta de ponerse serio y pasar a mayores. Que nunca es tarde pa empezar a cagarla.
Con la Encarni, la del Ramón, en cierta ocasión que todavía se celebra, se las tuvo tiesas una tarde por mor de la Esperancita, a quien tenía enfilada desde chiquinina, que hasta se relamía babeando cuando la mocica (que es verdad que estaba más buena que el pan con chocolate) entraba en su campo visual y su radio de acción. Se sacudieron el pellejo a modo, se dieron, como suele decirse, hasta debajo de las uñas y se mentaron malamente a la familia hasta, por lo menos, tres generaciones atrás. Como sería la cosa, que ni los civiles ni los municipales quisieron intervenir, no se fuera a escapar alguna hostia de las buenas en la dirección equivocá. Al no llegar a un acuerdo acerca de quién había ganado la trifulca, pongamos que la cosa acabó en empate y, al menos que se sepa, no hubo revancha. Para decepción de la parroquia, que, todo hay que decirlo, nos quedamos con las ganas de más, que por aquí espectáculos gratuitos y así de vistosos y entreteníos no es que se den tos los días. Y contemplar, sentaíto a la sombra con el chato de tinto al alcance y comentando las jugadas, una buena manta de hostias, siempre alegra la tarde, anda que no. Pero oye, mano de santo: la Encarni sería lo que fuese, vale que también tenía lo suyo, que había que echarle de comer aparte y que traía al Ramón por la calle de la amargura, pero la verdad es que fue la única que le plantó cara en condiciones al borde del Genaro y lo puso en su sitio. ¡Qué tía con dos ovarios! Yo la admiro y la temo a un tiempo. ¿Se me nota mucho?
Llevaría el susodicho una semana charlando con san Pedro, intentando convencerle de que le abriera las puertas (Si es na más pa echarle un ojo a las vírgenes, Perico, no seas así, hombre, enróllate, hazte el loco un ratino, anda majo), cuando la autoridá entró en su casa avisá de urgencia por un vecino: -Que an cá el Genaro hay un pestazo a cochiquera que tira p´atrás, bastante más que de costumbre. Pa mí que mañana no caga.
Y acertó el oráculo en su vaticinio: allí estaba el fulano sentao en la taza del váter, con los pantalones por los tobillos y una revista de esas guarras en las manos, trajinao de lo lindo por moscones y  gusanos, rodeao de mierda por todas partes y los ojos medio vueltos hacia el techo, un cementerio de bichos refugio de arañas y salamanquesas.
Oportuno fin, a fe mía, para tal cabestro. Lo que se dice un pilar de la comunidad, el Genaro.
Por petición popular, y previa consulta con la archidiócesis, no lo enterraron en sagrado.

miércoles, 20 de junio de 2012

Gobierno



Gobierno. En términos políticos, conjunto de incompetentes y advenedizos que se vale del desgobierno y la improvisación, cuando no de otros métodos más radicales y expeditivos, para seguir gobernándonos a su antojo.
Una vez jurado o prometido el cargo, y así sean unos perfectos palurdos (lo que en ese ámbito ejecutivo se da con una frecuencia pasmosa y alarmante), los miembros de semejante cuadrilla gozan de jugosas pensiones vitalicias a cargo del erario público, amén de otras prebendas incomprensibles, e inalcanzables, para la gran mayoría de sus conciudadanos.



martes, 19 de junio de 2012

El escondite


Los juegos infantiles, tan sencillos e inocentes en apariencia, tienen más meollo y enjundia de lo que aparentan a simple vista.
El escondite, por ejemplo: jugar al escondite me ha servido como el mejor entrenamiento para que nadie me encuentre si yo no quiero.      
Ni siquiera, y en un momento dado, yo mismo.