Hace un tiempo, buscando en Youtube un antiguo romance cantado por el folclorista Joaquín Díaz -Romance de la loba parda- para complementar un comentario a la entrada de una amiga, me topé de repente y por primera vez en mi vida con esta jotilla -Jota de las labores- interpretada por la agrupación de música popular Nuevo Mester de Juglaría.
Me encantó, para qué voy a deciros otra cosa. Y desde entonces estoy como en bucle: raro es el día en que en un momento u otro no pincho en el archivo para escucharla de nuevo.
Yo creo que al final me la aprendo y todo.
Aquí os dejo la letra.
Jota de Las Labores
Y
esta jotilla manchega
nadie
la sabe bailar si
no es mi moreno y yo porque
tenemos la sal.
Con el aire que lleva la boticaria el molino de viento muele que rabia.
Esta
noche llego tarde,
que
el asno se me perdió: si
sientes pisás de burro no
te asustes, que soy yo.
Por la calle abajito va una burraca
y detrás el marido con una estaca.
Y
esta noche voy a ver
la
voluntad que me tienes: si
no te acuestas conmigo es
señal que no me quieres.
A tu padre le llaman el rey de copas,
a tu madre, el caballo, y a ti la sota.
Un
cojo se cayó a un pozo
y
otro cojo le miraba y
otro cojo le decía “Mira
el cojo cómo nada”.
Un cojo, cojeando, cogiendo coles;
otro cojo decía “Cojo, ¿qué coges?”.
Te
vuá tirar una breva
que
te pegue en el ombligo: si
te pega más abajo la
breva te da en el higo.
Por la calle abajito va un pollo cojo:
le pegué un cebollazo, le salté un ojo.
En
la canal de su pecho
tiene
mi niña un reloj que
cuando va a dar la una pongo
mi mano en las dos.
Andandillo, andandillo se encuentras
cosas:
yo me encontré contigo, cara de rosa.
Y a
una moza maja coja
le
decía un majo cojo: “Maja,
como se me antoje, de
tu moje, maja, mojo”.
Parto.Tentativa
de contribución, siempre dolorosa y a menudo ineficaz, para una hipotética y
poco probable mejora en la evolución de la especie humana.
Dicho en plural, este vocablo alude también a
los integrantes de un antiguo pueblo asiático dedicado a la pacífica cría de
camellos y caballos. Con semejante actividad como credencial más destacada de
su currículum, dichos individuos, tal y como sería de esperar, desaparecieron
pronto de la faz de la tierra.
Y los humanos, en nuestra
impaciencia por llegar antes a cualquier sitio (no importa adónde, da igual
para qué),estamos muy inclinados a tomarlos a ciegas y sin pensar demasiado en las
consecuencias.
Elías Moro (Madrid, "cosecha" del 59). Jugaba al baloncesto. Ahora quiere a sus mujeres (4) y a sus amigos, lee lo que le dejan, escribe como puede, baila salsa (aunque lo que le gusta de verdad es el tango). Algún enemigo tendrá también por ahí, no voy a decir que no. Estado actual: escéptico.
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"Cuando escribes te manchas de ti mismo". Tomás Sánchez Santiago Foto de Guillermo Gallego