lunes, 11 de marzo de 2013

Canto IV (Tonino Guerra)


Canto cuarto

Hasta que un domingo las ovejas dejaron de comer:
estaban en el prado con la cabeza gacha
y parecían dormidas. El lunes ídem,
el martes tampoco querían beber. Al cabo de un mes,
las patas eran palillos sosteniendo el esqueleto
y los ojos resbalaban por el hueso de la nariz.
Una tras otras fueron cayendo al suelo
y la lana, al tocarla, se deshacía en polvo.

Todas las mañanas la Filomena le cuenta a su hijo tonto
la historia de las treinta ovejas que ya no tiene
y él la escucha boquiabierto. Tiene cuarenta años
pero no los aparenta y ni siquiera le crece el bigote.
Para salvarlo de las mujeres que le bailan desnudas por la cabeza
y le hacen pasar el día masturbándose,
le dijeron que era Caballero del Señor.
Pero, ¿dónde está la espada?
Hay que esperar a que caiga del cielo. Y él espera
mientras su madre vuelve a contarle la historia de las ovejas.

Alrededor de donde están sentados
hay enormes piedras blancas clavadas en los sembrados
desde que una montaña explotó en Perticara y del cielo llovió de todo.
Al final, se levantan y se van hacia casa. Dicen que, a veces,
las enormes piedras blancas se arrastran sobre la hierba
y se van detrás de ellos como si fueran aquellas ovejas muertas.

(La miel, 1981)

domingo, 10 de marzo de 2013

Retrato (2)


Retrato

Igual que en el famoso cuadro de Magritte, Retrato de Mr. James, hay días que me miro al espejo y mi propia imagen, indiferente, molesta, me da la espalda, no quiere ni verme. Hay otros, sin embargo, en que ni siquiera se toma la molestia de comparecer.
Y luego están esos en los que la imagen reflejada retrata fielmente en todos sus aspectos y detalles aquello que tiene enfrente: y son éstos, en verdad, los que más miedo me dan.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cementerio Alemán (16)




En Yuste. Un cementerio

Al principio, la Muerte
quizá no imaginara que en el pueblo
en el que hace unos siglos
se retirase un viejo emperador
a enfrentarse con ella
vendría a levantarse un cementerio
en donde descansaran
los restos de soldados alemanes
muertos lejos de casa.
En medio del silencio, en formación
—sus nombres extranjeros
escritos en un mármol sobrio y negro—,
reposan para siempre.
El silbido del viento en las encinas,
el canto del jilguero,
las nieves del invierno y ese fuego
que azota en el verano,
acompañan, ajenos, la memoria
de los cuerpos que abonan
tan silenciosamente el camposanto.
Viajero, tú que llegas,
contemplas el lugar y luego pasas,
no olvides que si existe
un cementerio así fue porque un día,
fruto de la locura
que agita las entrañas de los hombres,
vino la Muerte a alzarse
tan caprichosamente sobre ellos.
Prosigue tu camino,
y vuelve alguna vez para llorarlos.

Antonio del Camino

viernes, 8 de marzo de 2013

Interrogatorio



Interrogatorio. Atávica e insidiosa técnica policial que valiéndose de diversos recursos no siempre legales consiste en hacer confesar a un sospechoso, denominado en el argot “cabeza de turco”, que es culpable de lo que un dúo cómico patético ("poli malo, poli bueno") es incapaz de resolver por sí mismo.
Sea esto lo que quiera que sea y trátese de lo que se trate.
Nunca viene mal un sótano insonorizado ni está de más una buena lámpara bien surtida de vatios cuando de interrogar se trata; sobre todo si el sospechoso resulta ser una femme fatale, género éste habitualmente tan duro de pelar y roer.

jueves, 7 de marzo de 2013

Dandis



-Yo soy elegante hasta cuando duermo -dijo el dandi con su petulancia habitual. 

* * * * * * * 

El mayor anhelo del dandi es morir estando de moda.