sábado, 15 de diciembre de 2012

Convalecencia


Convalecencia. Placentero periodo de reposo tras un quebranto del cuerpo o el espíritu. En el mejor de los casos, y poniendo en ello toda nuestra buena fe, remota posibilidad de mejora en la salud o el ánimo siempre que no hagamos demasiado caso a las fantasiosas y peregrinas prescripciones del médico de cabecera.
Y a las del siquiatra, menos.
Puestos a convalecer, y puestos a hacerlo bien, lo suyo es pasar una agradable temporadita en algún balneario de postín, bien en las montañas, bien junto al mar, y dando cumplida cuenta de sabrosas viandas y ricos caldos, 
Y a ser posible (por pedir que no quede) atendido por guapas enfermeras ni religiosas ni militarizadas.

Imagen: Gil Elvgren

viernes, 14 de diciembre de 2012

Mafia connection (el día que nací yo)


No me estoy refiriendo, claro, aunque podría, a esa hermosa copla (El día que nací yo / qué planeta reinaría; / por dondequiera que voy / que mala estrella me guía) que popularizó la voz sin par de Magdalena Nile del Río (Imperio Argentina), sino a un suceso que tiene relación con el título de esta entrada, con esa organización delictiva cuyo nombre conviene citar en voz baja: el 17 de abril de 1959 (el día que nací yo) el FBI asestó uno de sus más sonados golpes al sindicato del crimen: detuvo en Nueva York a Vito Genovese, uno de los capos más sanguinarios de las “cinco familias”.
Me refiero a esa inangible connection entre Zaragoza y Mérida, esos hilos de afecto que desde hace unos años me atan sin remedio a la ciudad del Ebro gracias a algunas de las personas que allí moran: Cristina Grande, Fernando Sanmartín, José Luis Melero, Antón Castro, Olga Bernad, Miguel Mena, Víctor Juan Borroy, Julio José Ordovás, Javier Barreiro… Mezclar el orden como queráis, y la devoción seguirá siendo igual y la misma por todos ellos, tanto monta. Y otros que no cito para no cansar. Aunque también podría.
La última vez que estuve allí, mientras Fernando me llevaba a casa de Melero para conocerle en persona, pasamos por una calle donde me llamó la atención el letrero que aparece en la primera de las fotografías: y como soy un forofo absoluto de ese tipo de películas (la saga de El Padrino, que me regalaron mis hijas hace años, es uno de mis tesoros más preciados) me detuve al instante para guardarme la imagen.
La segunda la he hecho esta misma mañana en una calle de mi ciudad, justo antes de llegar a casa y encontrar en el buzón tres sobres llenos de tesoros impresos con remite zaragozano. Tesoros de los que daré cuenta en una próxima ocasión.
Podrá parecer una tontería, pero a mí me ha hecho ilusión unir de esta curiosa manera dos ciudades que llevo en el corazón. Y me ha traído otra vez a la memoria a todos ellos.
Y qué puñetas: los mafiosos también comen. Aparte de que los restaurantes eran uno de sus lugares favoritos para "ajustar cuentas" y subir como la espuma en el escalafón del delito.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Cigüeña de las nubes


Variedad de cigüeña común de mayor tamaño y coloración densa y parduzca. Provista de un pico en extremo resistente, viaja en pequeños grupos arrastrando consigo nubes bajas y cargadas de lluvia, de ahí su nombre. Algunas tribus del sur han logrado amaestrarlas, no sin antes haber aprendido su idioma. En época de sequía, la tribu en cuestión pasa tres días con sus noches piando a voz en grito. Sólo entonces avistan a lo lejos la silueta negra de las cigüeñas arrastrando su carga, extendiéndose por la inmensidad del cielo. Una vez concluida su tarea descienden cansadas y dóciles hasta la plaza de la aldea, donde por toda recompensa les espera un cuenco de agua de lluvia y un pedazo de pan negro, que las cigüeñas piensan es parte de la nube traída de tan lejos.

Jordi Doce

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El adiós (tangazo)


El adiós Tango 1937
Música: Maruja Pacheco Huergo
Letra: Virgilio San Clemente
Canta: Ignacio Corsini
 
En la tarde que en sombras se moría,
buenamente nos dimos el adiós;
mi tristeza profunda no veías
y al marcharte sonreíamos los dos.
Y la desolación, mirándote partir,
quebraba de emoción mi pobre voz...
el sueño más feliz moría en el adiós
y el cielo para mí se obscureció.

En vano el alma
con voz velada
volcó en la noche la pena...
Sólo un silencio
profundo y grave
lloraba en mi corazón.

Sobre el tiempo transcurrido
vives siempre en mí,
y esos campos que nos vieron
juntos sonreír
me preguntan si el olvido
me curó de ti.
Y entre los vientos
se van mis quejas
muriendo en ecos,
buscándote...
mientras que lejos
otros brazos y otros besos
te aprisionan y me dicen
que ya nunca has de volver.

Cuando vuelva a lucir la primavera,
y los campos se pinten de color,
otra vez el dolor y los recuerdos
de nostalgias llenarán mi corazón.
Las aves poblarán de trinos el lugar
y el cielo volcará su claridad...
Pero mi corazón en sombras vivirá
y el ala del dolor te llamará.
En vano el alma
dirá a la luna
con voz velada la pena...
Y habrá un silencio
profundo y grave
llorando en mi corazón.
Escuchar aquí

martes, 11 de diciembre de 2012

Tacaño


Tacaño. Ruin, roñoso, cicatero, mezquino… Todo lo que se le diga es poco comparado con su avaricia.
El tacaño no lo es en exclusiva en su trato con el dinero, sino que, llevado por su natural sórdido, traslada sin vergüenza alguna esa mezquindad a los demás órdenes de la vida: afectivos -quiere lo justo-, sociales -se relaciona lo mínimo-, hábitos alimenticios -come como un pajarito…-.
Lo que sea por no gastar.
A tipos de este pelaje es mejor evitarlos en lo posible y hacerles el vacío.
Si los quieres ver hechos un guiñapo mesándose los cabellos con desesperación, llorando a moco tendido lágrimas como puños, sudando angustia por todos sus poros, róbales la cartera; es como si les robaras el alma.
Y hazlo sin remordimiento alguno, pues bien merecido se lo tienen.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Tómbolas


Me acuerdo de los balones de plástico que rifaban en las tómbolas durante la feria de mayo; venían encerrados en unas mallas multicolores, como si fuesen unos frutos monstruosos.

domingo, 9 de diciembre de 2012

El nicho


Hoy he ido hasta el cementerio a ver el nicho que adquirí ni se sabe hace ya cuántos años. Como nadie se encarga del mantenimiento, su desastroso estado era de esperar. Por resumir: está hecho una pena. Los ratones y las arañas, amén de otra fauna menuda, aprovechando la coyuntura y la tranquilidad que allí se respira se han montado unos estupendos apartamentos con vistas a la montaña. Y sin pagar alquiler. Como okupas con gusto y de vacaciones.
En un momento de debilidad, y por hacerle un favor a un amigo que andaba buscando nuevos clientes para su cartera de lo mismo, cambié la póliza de decesos y elegí como forma de pasar a la posteridad el método de la incineración frente al de la sepultura para el día en que muriera, algo que, francamente, espero que todavía tarde bastante en llegar.
Como ya no lo necesitaba para nada puse el nicho en venta repartiendo carteles por los comercios del pueblo y hasta anunciándolo en la prensa local pensando, iluso de mí, que me lo iban a quitar de las manos. Pero entre la crisis económica, el aumento de la esperanza de vida y el proverbial “lagarto, lagarto” de los paisanos en todo lo que se refiera a la muerte -aquí no hay ni funeraria; y mira que es un negocio con clientela segura- estoy empezando a sospechar que me va costar horrores, sudores de muerte, recuperar lo que invertí.
No sé; estoy dándole vueltas a cambiar la póliza de nuevo -que le den por saco a mi amigo que, ahora que lo pienso, ni siquiera lo es, tan solo conocido- adecentar un poco el nicho -lo siento por los okupas multipatas- y volver a la situación anterior.
Entre otros motivos, porque tal y como están las cosas vete a saber dónde demonios tirarían mis cenizas estos desagradecidos que tengo por familia y están deseando heredar.

sábado, 8 de diciembre de 2012

3 apuntes


Despertares
Abres los ojos en la mañana y el mundo aparece de nuevo ante ti intacto y reluciente, como hecho a tu capricho durante la noche. Pero te lavas la cara, te quitas las legañas, y todo vuelve a tomar el color de costumbre.
Bastante oscuro, por cierto.

* * * * * *

Disculpad al necio, al vanidoso, pues es su propio castigo su misma condición.

* * * * **

Cada vez con mayor frecuencia -debe ser cosa de la edad- me encuentro en situaciones, momentos, escenarios que creo ya haber visto o vivido antes, una extraña percepción de la realidad que los franceses, de siempre tan suyos, denominan déjà vu.
Una sensación, por otra parte, tan recurrente en el cine.
Como si fuera a suceder algo que no podré evitar de ninguna manera y ante lo que sólo queda resignarse.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Corregir (2)



A lo mejor sería bueno corregir los poemas propios junto a un buen fuego en la chimenea y dejarse ganar más por el impulso que por la complacencia y la vanidad.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Angelotes


Las primeras lluvias del otoño visitan la ciudad y, a su reclamo y arrimo, una súbita y colorista floración de paraguas y gabardinas se enseñorea orgullosa de las calles. Algunos viandantes, sorprendidos e inermes ante el imprevisto chaparrón, miran al cielo impacientes en procura de clemencia mientras buscan con apremio algún precario refugio.
Por el contrario, ciertas fachadas, polvorientas y exhaustas por la intemperie y la aspereza del verano, muros que se dirían inpertérritos ante cualquier inclemencia, agradecen a su modo, reviviendo sus colores y llorando su alegría con serena dulzura, el aguacero benefactor y refrescante.
Los angelotes de la fuente de la plaza -diablillos desnudos a horcajadas sobre tritones de piedra-, y por escuchar las del cielo, silencian de golpe sus trompetas de agua.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Oído por ahí


"Hace más frío que pelando rábanos."

Hace años se me quedó pegada al oído esta frase absurda cazada al pasar. Nunca he logrado entender qué relación  pueda existir entre pelar esta raíz comestible y la baja temperatura ambiente. Y quizá sea esa la razón por la que me gusta, por lo que no puedo olvidarla.

martes, 4 de diciembre de 2012

23 años sin Fernando (Martín)



El deporte de mi vida, sin duda alguna, aun gustándome muchos y habiendo practicado algunos de ellos, ha sido el baloncesto. Desde aquellos primeros partidos en la pista de cemento de mi instituto a los doce años hasta que colgué las botas, estuve 23 años practicando este deporte con pasión y regularidad. Exactamente los mismos que hace que nos dejó una de las leyendas del basket: Fernando Martín.
Jugaba de pivot, como yo. En el primer gran triunfo de la selección, junto a otras leyendas nacionales del deporte de la canasta -Corbalán, Epi, Iturriaga, Arcega, Solózabal, Jiménez...- se colgó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles ante el todopoderoso equipo estadounidense donde, por cierto, empezaba a despuntar un tal Michael Jordan.
Fue el primer jugador español en fichar por un equipo NBA (Portland Trails Blazers), y sus duelos en la liga nacional con Audie Norris, jugador del Barcelona, alumbraron toda una época.
Un estúpido accidente de coche segó su vida con apenas 27 años.
El número de su camiseta (el 10) fue retirado por su club y no lo ha vuelto a lucir ningún otro jugador del Real Madrid.

* * * * * * *

Me acuerdo de mi mejor anotación en un partido de baloncesto: 35 puntos, 12 rebotes, lo que en el argot se conoce como “figuras dobles”.
Y eso que me echaron por personales.

lunes, 3 de diciembre de 2012

De y acerca de Tolstoi



"La próxima vez fracasaré mucho mejor."

* * * * * * *

Me acuerdo de que Tolstoi aprendió el oficio de zapatero remendón.

domingo, 2 de diciembre de 2012

2 "morerías" cromáticas


Al abejaruco le gusta vestirse en technicolor.

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En la paleta del pintor se miran de reojo los colores.


sábado, 1 de diciembre de 2012

Del cabello


Peluquero. Encuadrado en el mismo grupo taxonómico que los sacamuelas, charlatanes de feria y vendedores de milagrosos elixires, dícese del artífice del cabello con una pericia inaudita para dar la tabarra.
Señor de la retórica más vacua, la verborrea más decimonónica y los temas de conversación más insustanciales y peregrinos jamás oídos por oído alguno, la destreza en su oficio tiende a ser inversamente proporcional a la habilidad mentada.
Renegando de su antiguo y noble nombre, algunos villanos de este gremio se hacen llamar estilistas con el único y mercenario fin de cobrarte más caro por el mismo y casi siempre atroz servicio, adobado de común con diversos potingues capilares.
Deben de creer que somos imbéciles. Y muchos lo somos, no me cabe duda, ya que pagamos la barrabasada sin rechistar y aun prometiendo volver en breve.