viernes, 26 de marzo de 2010

Sistema bancario


Banquero. Salteador con traje, corbata, gemelos y maletín.
Usurero con todos los beneplácitos legales que, retorciendo el clásico y arraigado concepto de lucro, también te cobra porque tú le prestes dinero a él.
El eufemismo al respecto es “comisión por servicio”; lo correcto, "atraco a mano armada".
 

Hipoteca. Dogal invisible y eterno de alguien que, en su loca ilusión sin fundamento, se cree propietario de algo.
Su brazo armado en Europa occidental, por mal nombre el Euribor, y a pesar de su relativa juventud y vigencia, tiene ya más víctimas a sus espaldas que la peste bubónica, la gripe española y el cólico miserere juntos.



Factura. Parásito destructor de apariencia liviana y letal eficacia, adherido de por vida, y para desazón perpetua, a nuestras finanzas.


Ahorro. Supina estupidez financiera que consiste en acumular bienes y riquezas a base de sufrimientos y privaciones para que otros los disfruten sin tasa tras tu óbito.

(Imagen: El Roto)

4 comentarios:

  1. Uno por uno, los has clavao.

    Un abrazo.

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  2. Creo que si le paso estos conceptos a mi mejor amigo el banquero como yo le llamo, dejará de serlo, o ... ¿quizás me quiera aún más?, esto último creo que no podrá ser, me quiere a rabiar. Pero se reirá, jajajaajja, eso haré.

    Elías, hoy viernes a esta hora, mi cordura deja mucho que desear.
    Un abrazo amigo mío.

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  3. Bueno, Antonio, cada uno tenemos nuestras particulares definiciones y no tienen por qué coincidir con las de nadie.
    Pero me alegro de que en este caso haya sido así contigo.
    Abrazo.

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  4. Lola: ambas cosas no tienen por qué ser incompatibles. Lo importante es que no deje de quererte. Pero si se aplica el cuento de alguna de ellas y encima se ríe..., pues "miel sobre hojuelas".
    Y en cuanto a la cordura, no te preocupes, así andamos muchos. Es un concepto muy sobrevalorado.
    Otro abrazo grande para ti.

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