martes, 20 de febrero de 2018

Recuerdo, eternidad


“El recuerdo es un poco de eternidad”.


domingo, 18 de febrero de 2018

Letra de médico


Me acuerdo de que tener “letra de médico” significaba escribir mal. 
Los del gremio de farmacia eran los únicos capaces de descifrarla.

domingo, 4 de febrero de 2018

Billy and Pat


-Date por muerto, Billy; tus fechorías han llegado a su fin!
-¡Ni lo sueñes, Pat Garret; no hoy, por lo menos!

viernes, 26 de enero de 2018

Proust


Ayer, mientras hacía tiempo fumando un cigarrillo antes de entrar en una consulta médica con mi mujer, me entretuve observando un rato a un grupo de muchachos que jugaban al fútbol en la calle: un partidillo de esos que en mi barrio llamabámos "gol regañao", un tres para tres con todo el asfalto y las aceras como campo de juego.
Lo hacían bien los mozalbetes. En todo el tiempo que estuve pendiente de la deportiva refriega, el resultado saltaba de empate en empate: marcaban unos, marcaban otros, marcaban unos, marcaban otros...
Tentado estuve de sumarme a uno de los grupos para inclinar la balanza pero, afortunadamente, me contuve a tiempo.
Cuando entré en la consulta, la cosa seguía empatada.
Cuando salí, ya se habían marchado.
Fue mi magdalena de Proust del día.

martes, 23 de enero de 2018

Nicanor


Cuando muere un gran poeta, el mundo llora palabras sin consuelo.

In memoriam Nicanor Parra (1914-2018)

sábado, 20 de enero de 2018

Su puta madre


“Yo a mis amigos no les cuento mis penas; que los divierta su puta madre”.

Antonio Gamero, actor

domingo, 7 de enero de 2018

Códigos



Los códigos de barras son una pesadilla para quien estuvo preso. 

viernes, 5 de enero de 2018

Insultos


En mi vida de lector, pocas veces, por no decir ninguna, me he tropezado con una sarta de insultos tan rica, tan extensa, tan con mala leche como esta del peruano Alberto Hidalgo dedicada al dos veces presidente del Perú Luis Miguel Sánchez-Cerro e incluida en este raro volumen, una edición privada que se editó en Buenos Aires en 1937.
No parece, no, que el de Arequipa tuviera en mucha estima al militar limeño.

Ahí va esa retahíla.

Esto es mucho. Basta ya de él. Hay que darle de una vez, como a los toros, el golpe de puntilla. En cuanto lo nombro, siento bajarme hasta la pluma, desde todos los extremos del alma, un tropel de adjetivos para califi­carlo mental, física y moralmente. Recitador de los dis­cursos que otros escriben, Sánchez-Cerro es el esfínter por donde se evacúa la estupidez de los secretarios. Por eso es chato, anodino, difuso, cursi, adocenado, digresi­vo, soporífero, ecoico, diluente, huero, ripioso, enriscado, banal, estólido, estulto, filatero, gárrulo, fruselero, gedeónico, blando, ezquerdeado, gelatinoso, vacío, hila­rante, burdo, bellaco, ignorante, charlatán, majadero, chirle, dengoso, zafio, diárrico, inane, cándido, latero, inconcino, minúsculo, nulo, insípido, farragoso, nescien­te, orillero, remedón, trefe, volatero, insignificante y ramplón. Es roñoso, pestilente, grosero, pusilánime, cochino, adefésico, eclámptico; fétido, escolimoso, hirsuto, fotófobo, zullón, lechuguino, currutaco, sotreta y huevón. Es arribista, pícaro, rapaz, trepador, venal, avieso, pi­llo, tunante, gregario; fanfarrón, embustero, tenebroso, hipócrita, taimado, escatológico, marrajo, cenagoso, men­daz, cínico, cocador, nocivo, atrabiliario, coccígeo, estú­pido, zorronglón, intruso, inmoral, deyectado, nepótico, zolocho, ambidextro, equívoco, zopenco, dingolondango­so, ruin, falaz, trapacero, fraudulento, lacroso, lúteo, intérlope, pravo, fecal, mazorral, lordósico, infando, im­púdico, histrión, siniestro, simulador, rastrero, pérfi­do, vitando, esquizofrénico, perillán, abyecto, mezquino, torpe, miserable, necio, ridículo, truhán, bribón, vene­noso, turbio, adulón, artero, apostático, servil, alevoso, epiléptico, perverso, funesto, protervo, cobarde y cana­lla. Todavía le hacen falta unos sustantivos: es un ba­cín, un microbio, un rufián, una bazofia, una calamidad, un cacaseno, un estropajo, un bufón, un cachivache, un sirle, un turiferario, un camaleón, una úlcera, una cloa­ca, un carnaval, un juglar, un Rigoletto, un insulto, un agravio, un cabrón, un comodín, un fariseo, una cu­caracha, un estantino, un gargajo, un piojo, un homini­caco, un monigote, un payaso, una posma, un vituperio, un ultraje, un galafate, un parásito, un sayón, un esbi­rro, un sátrapa, un fronterizo, un retardado, un esqui­zoide, un traidor, un degenerado, un baldón, un lacayo, un impostor y un perro.
Sé que lo he muerto. Sé que este artículo es su tum­ba. Ahora, encima de esos adjetivos y sustantivos que lo retratan de cuerpo entero, para que le sirva de lápida pongo una capa de mierda. Y luego, a fin de que el pa­sante advierta su presencia y se descubra, si quiere, planto una cruz sobre su fosa.


sábado, 30 de diciembre de 2017

Invierno


La palabra invierno me sabe a nieve, a lumbre baja, a niebla aterida.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Gaviotas


Esas gaviotas tristes como hidalgos venidos a menos penando destierro en los ríos de interior.

martes, 5 de diciembre de 2017

Tempestad


En el fragor de la tempestad, aferrarse con bravura al timón para estar seguro de naufragar.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Tristeza


La tristeza de una mujer es más tristeza.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Editor


Para todos mis editores, con cariño. 
Nada personal.


Le mandé mi novela (cerca de 600 páginas, cuatro años de constante trabajo, un matrimonio roto…) con toda la ilusión del mundo.
Desde que se la entregué, va camino ya de año y medio, no ha hecho más que marear la perdiz forzándome a rehacer capítulos enteros por sus caprichosas insinuaciones, opinar y meter baza sobre los personajes, la trama, el estilo… 
¡Si hasta quería cambiarle el título!
Después de todo este tiempo dándome, en fin, lo que yo creí que eran fundadas esperanzas de publicación, me citó en su despacho y se burló inmisericorde:
-¿Tú tienes mucho tiempo libre, verdad? -preguntó, displicente y socarrón, señalando el mamotreto encima de su mesa.
-Y más que voy a tener a partir de ahora -contesté.
Con una frialdad que hasta a mí sorprendió, cogí el abrecartas de marfil de su mesa, se lo clavé en el corazón y corregí la trayectoria dos o tres veces.
Total, para lo que le servía.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Día payaso


Hoy hace un día payaso: colores chillones por todas partes, revueltos al buen tuntún, como por la mano de un niño.
Y una sonrisa en tu rostro.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Frío


Dos imágenes del frío que me resultan emblemáticas: esos carámbanos, como lanzas de plata, que cuelgan amenazantes de los aleros, y el rostro de alguien, en una foto antigua, azotado por la ventisca, con restos aún de nieve en la barba.