lunes, 30 de noviembre de 2020

Libro de reclamaciones

 


Libro de reclamaciones. Reserva encuadernada de papel higiénico en establecimientos hoteleros, restaurantes, compañías de servicios…

Autografiado por los sufridos clientes y certificado sin mayor problema por las autoridades competentes, el destino del mentado papel no es diferente al que usamos de común después de nuestras cotidianas, y a veces esforzadas, deposiciones.

Pariente cercano de esa otra variedad de celulosa inútil llamada “buzón de sugerencias”.


jueves, 19 de noviembre de 2020

Inocente

 

Inocente. Ejemplar de cierta clase de la especie humana que junto con los de otras no menos ilusos (los honestos, los decentes, los piadosos…) fue de los primeros en extinguirse en el curso de la evolución.

Como fósiles imprevistos, como restos arqueológicos, como hallazgos extraordinarios dignos de la admiración general, por la puerta de los juzgados de instrucción aparece alguno de vez en cuando sin los grilletes en las muñecas, pero esto no suele ser más que la consecuencia de otro fallo judicial más.


martes, 10 de noviembre de 2020

Oreja

 

Oreja. Con tendencia a ablandarse y crecer sin permiso según envejece su portador humano, radar portátil por partida doble receptor de tonterías la mayor parte del tiempo. 

Para mejor soportar el asunto, se hace acompañar casi de incógnito por sus compinches tímpano, yunque, estribo y Eustaquio, éste último un fatuo insoportable, siempre presumiendo de sus trompas.


jueves, 5 de noviembre de 2020

 


Atestado. Aterrador documento oficial cuyo contenido, no obstante su anodina apariencia, puede acarrear efectos devastadores para tu tranquilidad de espíritu; si tu nombre aparece inscrito en él ten por cierto que te has visto envuelto en algún altercado o desgracia, casi siempre muy a tu pesar.

En el ramo del ocio, adjetivo para describir un recinto lleno de gente hasta los topes, lo que, quieras que no, no deja de ser un engorro para pedir una copa en la barra. En estos locales, el término suele ser sustituido con las expresiones coloquiales “Esto está hasta los cojones” o “Qué mogollón, tú”.

Es ciertamente curioso observar cómo, y a pesar de la aparente incongruencia de las frases, todo el personal las entiende a la primera.


miércoles, 4 de noviembre de 2020

Canto XVIII (Tonino Guerra)



Aquella vez que a Pidio el zapatero
se le escapó el mirlo de la jaula, lo esperábamos
en el patio y cada sombra que pasaba 
nos parecía él. Pero no era.

Hasta que una tarde vimos en el cañizal
algo negro que se movía
y nos miraba con unos ojillos que eran puntas de navaja.
Entonces, nos apartamos de la ventana
y nos pusimos a disimular,
a hacer como que cambiábamos las sillas de sitio.

(La miel, 1981)

lunes, 2 de noviembre de 2020

Cigarrillos

Me acuerdo de cuando me enteré de que los cigarrillos Mencey se llamaban a así en honor y recuerdo a los legendarios reyes guerreros de los guanches.

*

Me acuerdo de que mi padre fumaba Celtas largos sin filtro; cuando se percató de que yo se los robaba se pasó al Fetén emboquillado para ver si desistía de mis latrocinios. No lo consiguió.






miércoles, 30 de septiembre de 2020

Hablar con extraños (24)



66. No se imaginan lo bien que me vendría echar una bocanada de humo. No de cualquier humo sino de cierto humo africano. Ya se sabe que tengo algo de marica. A mí me gusta que me la metan de contrabando.

(A Guillermo Fernández Rojano y a mí en un bar de Jaén)


67. Yo me sé de memoria el Cantar de los Cantares en la versión de Cipriano de Valera que es la que más me gusta. Para no pasarme de cristiano, todos los días leo algo del Kamasutra. O si no de los poetas chinos, sobre todo a Li Tai Po. También leo los diarios que representan mi lado ordinario o vulgar. Me gusta enterarme de las guerras de cada día y de cómo huele la mierda mundial.

(Un aficionado a las letras en el bar JJ de Jaén)


lunes, 28 de septiembre de 2020

Gallo del hambre

 


En muchos pueblos de Anand es costumbre matar al gallo si canta antes de hora.
Pero el gallo no sabe: nervioso por anunciar el alba, todo le engaña, el resplandor leve de una hoguera lejana, el eco de la luna en los charcos, alguien que en mitad de la noche, furtivo, enciende un candil.
Son gallos de pueblos pobres, gallos que no han podido aprender, y para los que cualquier luz es sinónimo de alba, no importa su palidez, su insuficiencia delatora de engaño.
Son pueblos pobres, pueblos de mala cosecha y sequía perpetua. Por esta razón, en noches de hambruna insoportable, algunos de los más jóvenes se encargan de ajusticiar al gallo prendiendo un árbol o una tea del patio. Su carne aguanta unos días, lo que aprovecha el pueblo para trabajar como nunca, con el empeño que surge y es emblema de la necesidad.
Luego, con el tiempo, caen rendidos en un sueño del que nadie, salvo el canto de un gallo inexistente, puede sacarlos.

Jordi Doce

viernes, 4 de septiembre de 2020

"Inflación" - un poema ¿en construcción?



La mentira repunta con fuerza
en la bolsa de la historia,
la indignidad extiende sus tentáculos
por todos los rincones del ser humano
y sus valores a la baja

como no entendemos qué pasa,
el estupor, el silencio
van ganando adeptos feroces
en su nómina de accionistas
felizmente satisfechos
con sus ruines dividendos

cada vez nos quedan menos palabras
cada vez hay menos que decir
cada vez está más cara la verdad

sábado, 25 de julio de 2020

Abuelos


Me acuerdo de los cigarros de picadura liados en papel de arroz consumiéndose despacio en los labios oscuros de los ancianos; los abuelos podían mantener la colilla apagada y reseca en las comisuras durante horas mientras charlaban.

*****

Me acuerdo de que la garrota de los abuelos, tan pacífica en apariencia, tan inocente a simple vista, podía convertirse de repente en un arma de guerra.

Foto de Paul Strand


jueves, 16 de julio de 2020

Del Metro de Madrid (2 "me acuerdo")


Me acuerdo de la forma romboidal del cartel con los nombres de las estaciones en el Metro de Madrid.

*****

Me acuerdo de las taquilleras del Metro de Madrid: casi todas parecían solteronas amargadas (o llevaban camino de serlo), pero de vez en cuando una sonrisa franca y juvenil te alegraba el viaje.



viernes, 3 de julio de 2020

Anises



Me acuerdo del mono de la etiqueta de Anís del Mono; algunos sostenían con ardor que el rostro del primate era el vivo retrato de Darwin.

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Me acuerdo del Anís Machaquito, un potente elixir “torero” que con un par de copas -con dos pases, como quien dice- te dejaba listo para la estocada.


martes, 30 de junio de 2020

Funambulista (una "morería")


El sol, ese funambulista torpe que se cae todos los días al final de la función.

Foto de Marino González Montero

lunes, 29 de junio de 2020

Escorpión blanco



Habitante solitario de los cementerios de marfil y huesos encanecidos que puntean las lindes de la jungla, este pequeño escorpión del color de la leche cumple con serena eficiencia su trabajo de verdugo de los viejos elefantes que han venido a morir, no menos serenamente, al templo de sus antepasados. Su pinchazo es indoloro pero mortal, con frecuencia ayudado por la debilidad y el cansancio de sus víctimas. Convive con frágil armonía con los buitres y cuervos que sobrevuelan ansiosos las grandes osamentas, pero no los teme: inicia lo que ellos completan y vive de los restos que dejan. Su veneno es la destilación de la carne que se deshace bajo los huesos en apariencia limpios y su hogar la penumbra de las pocas raíces que surgen al aire, pero su blancura, dicen las leyendas nativas, tiene otro origen: es la blancura de un hueso que no se resignó a su fin y resucitó con nueva forma, la palidez secreta de lo que busca regresar al tiempo y es sólo, sin saberlo, un enviado de la muerte.

Jordi Doce

domingo, 28 de junio de 2020

Coro


Coro. Gobernado y aleccionado por un individuo intitulado director, conjunto de personas de ambos sexos y variada catadura y condición con una a todas luces disparatada opinión acerca de las virtudes del timbre y armonía de sus voces y una pulsión irrefrenable a hacernos blancos sufrientes de sus demostraciones canoras.
Con vistas a perfeccionar su arma preferida, denominada concierto, se reúnen con insana frecuencia para ensayar sus cantigas, tropos y motetes, cuando no dulces boleros y habaneras que son masacrados por sus emisiones vocales sin clemencia ni piedad hacia los hipotéticos oyentes.
Si infantil, semillero de futuros tormentos para melómanos.
Suelen cometer sus fechorías y desatinos en salas de concierto, auditorios, catedrales...