miércoles, 6 de marzo de 2013

Armario



Abro el armario con desgana y me enfrento al dilema cotidiano de qué ponerme hoy. 
Juego a la gallinita ciega: cierro los ojos y cojo lo primero que toco con las manos. Dejo que el azar intervenga, como de costumbre.
Después de todo, qué más da; me ponga lo que me ponga, casi siempre, en algún momento de todos los días, me encuentro desnudo, impúdico, indefenso.





3 comentarios:

  1. Tocado y hundido.

    Muy bueno, felicidades.

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  2. Gran verdad.
    Salud
    Manolo Marcos

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  3. Precioso texto, Elías. Un abrazo

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