sábado, 1 de diciembre de 2012

Del cabello


Peluquero. Encuadrado en el mismo grupo taxonómico que los sacamuelas, charlatanes de feria y vendedores de milagrosos elixires, dícese del artífice del cabello con una pericia inaudita para dar la tabarra.
Señor de la retórica más plasta, la verborrea más decimonónica y los temas de conversación más insustanciales y peregrinos jamás oídos por oído alguno, la destreza en su oficio tiende a ser inversamente proporcional a la habilidad mentada.
Renegando de su antiguo y noble nombre, algunos villanos de este gremio se hacen llamar estilistas con el único y mercenario fin de cobrarte más caro por el mismo y casi siempre atroz servicio, adobado de común con diversos potingues capilares.
Deben de creer que somos imbéciles. Y muchos lo somos, no me cabe duda, ya que pagamos la barrabasada sin rechistar y aun prometiendo volver en breve.

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