viernes, 7 de enero de 2011

7 de enero, o el que avisa no es traidor



He dejao pasar un día antes de escribiros de nuevo por última vez, porque con el calentón de ayer -que todavía no se me ha pasao del tó, que conste- no estaba yo pa coger la pluma.
¡La madre que os parió, cabrones! Me la habéis liao parda, me la habéis metío doblá hasta el fondo, me habéis hundío en la miseria. Estaréis contentos.
Toa la noche sin dormir, comiéndome la uñas de los nervios, aguantándome las ganas de saltar de la cama -que he estao a puntito de mearme encima- y atacar como un cosaco borracho los paquetes de regalos, y ¿qué me encuentro por la mañana?: una bolsa de chuches del quiosco de la Paca -que va a ir directamente a la basura, desde ya os lo digo-, un plumier con regla en la tapa -una mariconá se mire por donde se mire-  y lápices Alpino de seis colores na más, que ahí tampoco os habéis estirao mucho que se diga, unos zapatones pal barro más feos que pegarle a un padre con un calcetín sudao y un ladrillo dentro, un chándal del Atleti -a mala leche, no me digáis que no, que tó el mundo en el barrio sabe que soy del Rayo- y una bufanda que parece una pitón o una camisa de fuerza, que me da tres vueltas completas a tó el cuerpo.¡Ah, sí, que se me olvidaba lo mejor!: y unos calzoncillos del Pato Donald con el pico dibujao ahí mismito. Que no sé la puñetera manía que os ha entrao con mis calzoncillos -eso os lo tenéis que hacer mirar-, pero tós los años me cae alguno igual de feo.
-¡Pero qué guapo que está mi niño, pero qué guapíííísimo...! Es que me lo como con papas -repetía mi madre en un rapto de enajenación mental sin dejar de besuquearme a lo loco, que me puso pingandito de saliva, mientras me envolvía con la bufanda pa hacerme una foto de recuerdo. Sin olvidarse de darme una buena ración de pellizcos pa colorearme los mofletes. Y el mamoncete de mi hermano el chico descojonándose de mí por lo bajini (luego, vis a vis, ajustaré cuentas con él, a ver si se sigue riendo igual el enano desgraciao cuando haya acabao de zurrarle).
Me miro al espejo con el calzoncillo por encima del pantalón -al chándal pienso meterle cerilla a la primera que pueda en el descampao, eso no me lo pongo yo ni muerto-, los zapatones y la bufanda, y no sé si parezco una momia en una despedía de solteras, el muñeco ese del Michelín pasao de copas, o el primo gilipollas del Superman.
Y encima, que la joía bufanda pica de cojones: como si tuviera por dentro un puñao de avispas cabreás, que se me van a gastar las uñas de tanto rascarme.
¿Pero quién coño os ha pedío estas chorradas? ¿Es que no sabéis leer, o es que estáis piripi con tanto anís? ¿Y vosotros vais por ahí fardando de Reyes Magos? Y una mierda pinchá en un palo como el sombrero un mejicano. Otro año que no me habéis hecho ni puto caso. Ni uno, pero es que ni uno, que ya os vale, de los regalos que os pedí en la carta; que bueno, de acuerdo, que sí, que a lo mejor me he pasao una mijina poniendo cosas, pero uno cualquiera... ¿Tanto os costaba, mamones? 
Pero lo que más me duele, lo que no voy a perdonaros en la vida, que lo sepáis, es lo de la Nancy. Entre tíos esto no se hace, hombre. Medio camelá que me la tenía ya a la Chelo, que estaba la muchacha ilusioná que no veas con la mierda de la muñeca. Si hasta me confesó que si se la regalaba se iba a poner unas bragas nuevecitas pa la ocasión (-No hace falta que sean nuevas ni te gastes las perras en eso, guapa, con que estén limpias me conformo -le dije yo, caballeroso y galante) Pues por vuestra culpa me he quedao otra vez sin el premio gordo.
Hace un rato, cuando iba an cá mi agüela -otra que tal, ya verás tú la castaña de regalito de la vieja, me temo lo peor-, me he cruzao con ella (estaba chupando una piruleta churretosa sentá en el umbral de su casa, expectante y ojerosa -seguro que tampoco ha dormío-) y se ha quedao casi a punto del llanto cuando me ha visto pasar de largo sin la muñeca.
Joé, machos, si es que no me habéis traío ni la Barriguitas.
No he podío ni mirarla a la cara. Conque a las bragas, ni os cuento.
Así que ya sabéis; pal año que viene, no esperéis misiva del menda: me paso al del traje rojo y los renos -a ver si se portan mejor que los camellos, por probar que no quede- como que me llamo Curro. Y no me digáis que no estabais avisaos.
Y a vosotros, y a los putos camellos, y a los pajecitos de los cojones, que os vayan dando por donde amargan los pepinos.

Hala, a Parla a mamarla.

jueves, 6 de enero de 2011

Un caballo de cartón

 
Me acuerdo de un día de Reyes en que me regalaron un caballo de cartón, un caballo similar a los que usaban entonces los fotógrafos por la calle. Monté en él y desaparecí.
Me encontró mi madre tres horas más tarde con el festín a punto de acabar; faltaba medio caballo, y en ese preciso momento me estaba comiendo una oreja, tan ricamente.

miércoles, 5 de enero de 2011

Canción



Escucho en la radio del coche, mientras conduzco del trabajo a casa, una vieja canción* de mi adolescencia y rememoro en un instante ciertas calles, algunas tardes, los viejos amigos que dónde estarán, el primer amor…
Detenido en un semáforo, no aguanto más y me pongo a cantar a grito pelado. Los demás conductores -rostros tras un cristal- me miran como si estuviera loco. Cuando se pone en verde, arrancan como alma que lleva el diablo para alejarse cuanto antes. Se podría decir que huyen.
Llego a casa purificado, el cansancio de un rato antes ya no existe, ha desaparecido como por ensalmo. Llevo todo el día tarareando esa música. No consigo sacármela de encima y ahora que lo pienso, quizás ni siquiera lo desee.
De hecho, tararear es la otra cosa que hago mientras redacto estas líneas.


* Tu frialdad


martes, 4 de enero de 2011

Perros y radio



Me acuerdo de un setter irlandés que respondía por Stalin: el terror de los gatos del barrio. Tenía una estampa magnífica con su pelo largo y marrón flameando bajo el viento. Murió atropellado por el motocarro del hielo una tarde de verano.
Le hicimos un entierro digno de un rey junto a las vías.





Me acuerdo de los seriales de la radio a mediados de los sesenta, y especialmente de uno que se llamaba Matilde, Perico y Periquín.

Ver vídeo. (Tomado de la página de Rafael Castillejo)

lunes, 3 de enero de 2011

Meteorología de andar por casa



3726.- Pronósticos en el campo.- Es un indicio de lluvia inminente, el hecho de que las palomas domésticas regresen durante el día, ó se mantengan en las cercanías de la casa.
Cuando las gallinas escarban en el polvo, erizando las plumas, es indicio seguro de un próximo temporal. Entonces los gallos sacuden las alas y cantan á horas insólitas.
El mismo pronóstico puede hacerse cuando chillan mucho los patos y las ocas, ahuecándose, batiendo las alas y solazándose en el agua, ó cuando los pavos reales gritan encaramados en los árboles.
Es un indicio de próxima lluvia el que los pájaros se limpien las plumas, las golondrinas vuelen rasando la tierra y los gorriones se reúnan en grandes bandadas sobre el terreno, charlando y gorjeando animadamente.
Igualmente es indicio de próxima lluvia, el que los peces salten fuera del agua, canten las ranas y se escondan los lagartos; los caracoles grandes se ponen en movimiento y las moscas se muestras importunas en exceso.
Si, por el contrario, se avecina el buen tiempo, las palomas tienden largamente su vuelo, regresando tarde á sus palomares, se levantan las golondrinas hacia las altas regiones de la atmósfera y el ruiseñor canta toda la noche. Los mosquitos, en grandes enjambres, emprenden sus aéreas danzas crepusculares.
Indicaremos todavía que en otoño la escarcha señala lluvia y el rocío buen tiempo. Si la luna se ve rodeada de un círculo turbio, es probable la lluvia; si el círculo es rojizo indica viento; si nuestro satélite aparece blanco y brillante sin aureola de ninguna clase, es casi seguro el buen tiempo.

domingo, 2 de enero de 2011

Casa de Salud

 
Te quiero locamente.

Con locura, te quiero.

Me tienes loco, loco, loco de remate.

Perdóname, no sé decírtelo de otra manera.

Pero es que estando en el manicomio ya me dirás cómo si no.

sábado, 1 de enero de 2011

Un calendario (Enero)

Enero
Por fin ha llegado enero. Con sus pies planos deja un rastro en los campos. Un rastro plateado como un sonido de campanas. ¡Campanas de mi aldea! ¿Seréis quizás un lugar común? Pero mi aldea, que vive únicamente en mi cabeza, es un sueño que duerme. Y yo velo al caer la tarde. Mañana tal vez me despierte la angustia con el canto de un gallo. Y todo, en fin, es nada en este atardecer campestre en el que sueño con ser otro que viaja a través del vasto mundo mientras la luz, importunada por los rayos, se ausenta y retorna como el guiño del ojo de una amante que fue nuestra en otro tiempo.





Gennaio
Eccolo arrivato, il gennaio. Con i suoi piedi piatti lascia una striscia sui campi. Una striscia argentata come un suono di campane. Campane del mio villaggio! Sarete forse un´idea chic? Ma il mio villaggio, che vive solo nella mia testa, è un sogno che dorme. E io veglio alla fine della sera. Domani forse mi sveglierà l´angustia con un canto del gallo. E tutto infine è niente in questa sera di campagna in cui sogno di essere un altro che viaggia attraverso il vasto mondo mentre la luce, disturbata dai lampi, manca e ritorna come lo strizzare d´occhio di un´amante che fu nostra in un altro tempo.

Antonio Tabucchi

jueves, 30 de diciembre de 2010

Elogio(s) de la pereza



“No hagas hoy lo que puedas
dejar de hacer también mañana”.


Fernando Pessoa




“Trabajar es como estar enfermo.
En cuanto se te pasa, te pones contento”.


Iñaki Uriarte (Diarios 1999-2003)

martes, 28 de diciembre de 2010

Río


El agua pasa y permanece. 
Siempre está ahí y, sin embargo, 
nunca es la misma agua
la que queda. 
Como esa mujer, que miro pasar 
y no comprendo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

Un epigrama



Me acuerdo de un epigrama de Ernesto Cardenal:

Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Iceberg



En general, la relaciones humanas, la percepción que los demás tienen de nosotros y de la cual se derivan inevitablemente las mutuas actitudes, podrían muy bien representarse con la figura de un iceberg: el que nos mira, el otro, sólo ve una mínima parte -y acaso sea mejor así- de lo que escondemos bajo de la superficie. 
"Y a la recíproca", que diría un castizo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Textos perrunos-Nana


Nana y yo

Imagen: Alba Moro Barroso


"Hasta que no hayas amado a un animal,
parte de tu alma estará dormida".*


Acabo de hablar por teléfono con mi amigo Jesús Aguado. Tiene en las librerías, recién salidos de la imprenta como quien dice, dos magníficos libros: Diccionario de símbolos (que compré hace un par de meses de segunda mano en la Cuesta de Moyano), en la Ed. Paréntesis y La astucia del vacío-Cuadernos de Benarés 1987-2004, en DVD Ediciones.

En este último, encuentro el siguiente texto con el que doy comienzo a una serie con el mismo título de esta entrada: tendrán cabida en ella todo tipo de textos -prosas, poemas, aforismos...- e imágenes en las que aparezcan perros.

Esta nueva etiqueta es también un íntimo homenaje a mi perra "Nana", que tuve que sacrificar con gran dolor hace un par de meses por una cruel enfermedad, tras trece años de convivencia mutua.

Todavía, cuando llego a casa, me parece notar que me está esperando, oigo sus ladridos, veo su última mirada con su cabeza apoyada en mi mano.


"Desde hace un año fotografío, con máquinas de usar y tirar, perros dormidos. Tengo cientos. En las escalinatas que bajan al río, detrás de bicicletas o debajo de tractores y coches, hundidos en montoncitos de arena, en medio de la basura, escondidos en agujeros, sobre un fondo de ladrillos rojos de una obra o de una montaña de guisantes verdes desenvainados o de las carretillas de los basureros o de la ropa tendida, solitarios o en parejas o en grupos, en canalillos de desagüe para refrescarse en verano o sobre cenizas tibias en invierno para calentarse un poco. Quiero saber qué sueñan, y si es conmigo, y entonces qué. Su sueño protege un secreto que me concierne. Cada vez que hago click me acerco un paso a donde está enterrado. Mis perros dormidos son autorretratos sin mí".

Jesús Aguado (La astucia del vacío)




*Anatole France

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Invierno



Hilar el humo húmedo de la hoguera.

martes, 21 de diciembre de 2010

El algodón no engaña (11)

El Lobo, ¡qué gran turrón!



Las muñecas de Famosa se dirigen al portal.



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