domingo, 29 de mayo de 2016

Magia


Con un buen número de espadas atravesando el cajón puse en práctica, por sorpresa y en primicia, mi último truco: la hice desaparecer (abracadabra, visto y no visto, nada por aquí, nada por allá…) en el momento álgido del espectáculo, con la sala abarrotada de un público entre festivo y estupefacto aplaudiendo a rabiar.

A saber dónde, y cómo, estará.

¿Y te puedes creer que después de aquello me llueven las ofertas?

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