lunes, 23 de mayo de 2016

Canto XII (Tonino Guerra)


Si llueve es como si el agua te lavara los huesos,
si graniza te salta sobre los hombros
un enjambre de langostas.
La niebla lo borra todo, hasta los pensamientos,
pero quedan candelas encendidas
ardiendo en el cerebro.

Hace dos o tres noches la nieve cubrió
las calles y los campos
y a la mañana siguiente mi hermano y yo
vimos unas huellas grandes,
de un animal extraño. ¿Un oso?
Comenzaban en las primeras casas del pueblo
y llegaban hasta el centro de la plaza y allí desaparecían,
como si hubieran echado a volar.

(La miel, 1981)

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