martes, 21 de junio de 2016

Incauto


Incauto. Epíteto que ni pintado para quien recurre a un abogado o al servicio de atención al cliente (es que me parto con el nombrecito) de alguna compañía de servicios: eléctrica, bancaria, telefónica, de seguros… con la ilusoria pretensión de solucionar un problema generado por las mismas (léase timo, estafa, pillaje, rapiña…).
Si la cuestión en disputa es solventar por las buenas alguna avería técnica, malo, ármate de paciencia; si de lo que hablamos es de restituir a su legítimo dueño una cantidad arteramente saqueada de su cuenta corriente por alguno de estos entes corporativos, todavía peor: en este caso, tal demanda adquiere, por improbable, cuando no imposible de llevar a buen puerto, caracteres de quimérica.
Algunas leyendas urbanas cuentan de particulares que han salido triunfantes de aprietos similares, pero tales patrañas no se han podido demostrar de manera fehaciente, debido a lo cual su crédito es escaso.
La parte más débil en una querella o trámite de reclamación.
En argot, primo, pardillo, pringao

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