sábado, 19 de noviembre de 2016

Bisturí



Nunca he echado la cuenta de uno en uno, para qué, pero vamos, en estos últimos tres o cuatro años, de veinte seguro que no bajan.

Y lo mejor de todo es que nadie sospecha nada.

Incluso mis doctos colegas me palmean compungidos la espalda consolándome, lamentando el fatal y periódico desenlace como si fuera una cuota penosa e inevitable de la profesión.

La verdad es que esto de ser un cirujano de prestigio facilita bastante las cosas en la mesa de operaciones.

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