sábado, 20 de agosto de 2016

Pretexto


El socorrido pretexto de es que hay que leer entre líneas es la mejor explicación que se les ocurre a muchos autores para intentar justificar lo tedioso, cuando no lo plúmbeo, de su estilo.
Como excusa para su incapacidad de transmitir emociones y conocimientos hay que reconocer que está muy lograda: hace parecer, tanto al autor que la lanza convencido como al lector que la acepta entusiasmado más inteligentes de lo que en realidad son. Hace parecer, digo.
Pero a mí me gustaría leer de vez en cuando alguna de sus líneas y páginas sin que se me cayesen ni el libro al suelo ni el alma a los pies.

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