sábado, 23 de julio de 2016

Oda al cochino




A ti, querido cochino,
digno de veneración,
que eres regalo en el campo
y en la mesa bendición.
A ti querido cochino,
mi animalito gruñón,
que te entregas a los hombres
para su satisfacción.
Arrepentido y contrito
hoy te vengo a pedir perdón
por las veces que maldije
a los hombres con tu voz.
Por las veces que he llamado
cerdo, guarro, puerco y chón
a ladrones y canallas
de torcida condición;
también me arrepiento ahora,
en pública confesión
de los reproches que te hice
por aquello del colesterol.

Por ello, señor cochino,
yo te vengo a pedir perdón,
a glorificar tu vida
y a nombrarte mi santo patrón.
Por ello señor cochino,
yo te vengo a pedir perdón,
¡viva san puerco cochino,
de los santos el mejor! (bis)

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