viernes, 2 de diciembre de 2016

Fuera del tiesto


Hay veces en que los eufemismos ­-pocas, pero las hay- mejoran de largo el original. Decimos de común, por ejemplo, “mear fuera del tiesto” y sí, bueno, vale… Un tanto chabacano, pero todo el mundo lo entiende. Pero llega un tipo y, en medio de un diálogo absurdo para cortar la verborrea disparatada de su interlocutor, en lugar del soltarle el chascarrillo escatológico, le dice: “Cálmese, doctor, cálmese; ha estado usted razonando fuera del recipiente”*.
A mí me parece que la cosa cambia mucho para bien.


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