sábado, 2 de agosto de 2014

Escritor


-Pero es que yo me mato a escribir, no tengo tiempo que perder si quiero acabar el manuscrito dentro del plazo fijado -era su eterna respuesta cuando solicitaba su ayuda para cualquier asunto cotidiano, que compartiera conmigo de vez en cuando la pesada carga de atender la casa.
Pero que si quieres arroz, Catalina: me daba con la puerta en las narices y se encerraba en su habitación horas y horas (en “el gabinete”, decía petulante, otorgándose una importancia que ya le gustaría), a seguir dale que te pego a la pluma.
Y total, para las noveluchas de mierda que escribía.
Lo de atizarle con el tintero de plomo en la nuca se me ocurrió de repente, tal que un argumento de los suyos.
Como si fuera un acto de justicia poética.
Casi una metáfora, diría yo.

1 comentario:

  1. Literatura o vida....querido Elías, y esa gente en el umbral que piensa que son la misma cosa. Incorregibles.

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