Esta mañana, trasteando un poco al voleo en mis carpetas de música, me he tropezado de repente con esta Baladilla de los tres ríos que Pepe Albañicín bordó con su cante por milonga. El poema pertenece al libro Poema del cante jondo, de Federico García Lorca y éste se lo dedicó a su amigo Salvador Quintero en 1921.
No he podido quitármela de la cabeza en todo el día; no sé cuántas veces la habré escuchado hoy.
Hasta la he venido cantando -fatal- en el trayecto en coche hasta mi trabajo.
Baladilla de los tres ríos
El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amorque se fue y no vino! El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre. ¡Ay, amorque se fue por el aire! Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros. ¡Ay, amorque se fue y no vino! Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Darro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques. ¡Ay, amorque se fue por el aire! ¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos! ¡Ay, amorque se fue y no vino! Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares. ¡Ay, amorque se fue por el aire!
Elías Moro (Madrid, "cosecha" del 59). Jugaba al baloncesto. Ahora quiere a sus mujeres (4) y a sus amigos, lee lo que le dejan, escribe como puede, baila salsa (aunque lo que le gusta de verdad es el tango). Algún enemigo tendrá también por ahí, no voy a decir que no. Estado actual: escéptico.
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"Cuando escribes te manchas de ti mismo". Tomás Sánchez Santiago Foto de Guillermo Gallego