miércoles, 29 de abril de 2020

Canto XVII (Tonino Guerra)


Mi hermano camina con las manos detrás de la espalda,
cuando come separa bien los codos sobre la mesa,
se ata los zapatos apoyando los pies en una silla,
cuando se lava la cara refunfuña,
resopla, tiembla de frío;
con su bigote tieso y su sombrero
que no se lo quita ni para dormir,
si lo llaman se da la vuelta entero, de una pieza,
como si estuviera empalado.
Se le han quedado las cosas de la gente de antes:
enciende las cerillas en la suela del zapato
y coge la cuchara con el puño.

A veces se queda parado, de pie, mirando
un rincón de la casa, con los ojos entornados,
y se tira unos pedos cantarines
como los de nuestro padre.

(La miel, 1981)




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