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lunes, 31 de agosto de 2015

Cementerio alemán (18)




Cementerio Alemán de Yuste


La nada de vuestros cuerpos
ve despertar a los robles cada primavera.
En el más estricto orden, en la pose más marcial,
yacéis bajo una tierra que nunca
hubierais imaginado, una porción de suelo
que sólo puede aportar a vuestras bocas
la conversación respetuosa de los turistas
y el discurso de los pájaros al amanecer.
Como una floración perpetua
brotan las cruces en las que se leen vuestros nombres
y el título con que abandonasteis esta vida.
Muchos de vosotros no llegasteis a conocer
el amor; tampoco el significado de la palabra paz.
Muchos de vosotros, todos vosotros,
sois ahora jóvenes para siempre.
En el transcurso de los años,
lejos del origen, habéis honrado
el sentido de la camaradería
formando una familia que no podrá romperse.
Nadie recuerda ya quiénes fuisteis, pero no importa.
Es en este sobrio recinto de piedra y olivos
donde la historia no podrá olvidaros.

Antonio Reseco
(De Casi no existir, La Isla de Siltolá, 2015)

viernes, 8 de agosto de 2014

55 de Álvaro Valverde

Hace ya tiempo, en esta ventana se publicaron una serie de poemas en torno a ese lugar donde descansan los restos de soldados alemanes caídos en las dos grandes guerras del siglo XX: el Cementerio Alemán de Yuste.
La génesis de aquel proyecto, que puede verse completo aquí, se encontraba en un poema -Cementerio alemán- de mi amigo Álvaro Valverde, quien hoy cumple ya la edad también de uno.

Y hace unos meses un escritor italiano, Giovanni Scarabello, con su versión de ese poema de Álvaro ganó el "Premio Jacopo Allegretti per la traduzione".

Me ha parecido una manera buena de felicitarle. 


CIMITERO TEDESCO, YUSTE 

Ha in sé la morte una misura esatta.
In fila, i tumuli ricordano
i nomi e poi le date degli eroi.
L’età ignora quando
sarebbe infine giunto il dolce frutto
quello della sconfitta.
Niente preserva, invece, la memoria
di quelli che già caddero in battaglia.
I loro volti anonimi. Le vite,
bellissime e lontane come il sogno
che abita i paesi che lasciarono.

Ci porta a questo luogo un’abitudine
di assenza e di quiete.
Verso sud, giù dal muro,
dormono vigne accasciate
e all’ombra senz’ombra degli antichi ulivi
il silenzio è solenne.
Con le ultime luci, lo sguardo si perde,
luminoso di eterno.

¡Felicidades, amigo!

sábado, 9 de marzo de 2013

Cementerio Alemán (16)




En Yuste. Un cementerio

Al principio, la Muerte
quizá no imaginara que en el pueblo
en el que hace unos siglos
se retirase un viejo emperador
a enfrentarse con ella
vendría a levantarse un cementerio
en donde descansaran
los restos de soldados alemanes
muertos lejos de casa.
En medio del silencio, en formación
—sus nombres extranjeros
escritos en un mármol sobrio y negro—,
reposan para siempre.
El silbido del viento en las encinas,
el canto del jilguero,
las nieves del invierno y ese fuego
que azota en el verano,
acompañan, ajenos, la memoria
de los cuerpos que abonan
tan silenciosamente el camposanto.
Viajero, tú que llegas,
contemplas el lugar y luego pasas,
no olvides que si existe
un cementerio así fue porque un día,
fruto de la locura
que agita las entrañas de los hombres,
vino la Muerte a alzarse
tan caprichosamente sobre ellos.
Prosigue tu camino,
y vuelve alguna vez para llorarlos.

Antonio del Camino

viernes, 24 de agosto de 2012

Cementerio Alemán (15)


Hace casi un año y medio di por finalizada la publicación de una serie de poemas que sobre ese emblemático lugar de la Vera cacereña tuvieron a bien enviarme algunos poetas amigos.
Hoy quiero incluir este otro que me llegó hace unos días salido de la pluma de Cristián Gómez Olivares, un poeta chileno -La casa de Trotsky, La nieve es nuestra...- afincado en Estados Unidos, a quien tuve la suerte de conocer personalmente hace poco.

CEMENTERIO DE YUSTE

Tan en vano como escribir de un cementerio
cuya mayor virtud es la geometría.
Como escribir de un edificio sin murallas.
O un edificio cuyas murallas están repartidas
sin ser la calle que pisamos por el suelo, lo cual no alcanza
para un símbolo: sólo para murallas-repartidas-por-el-suelo.
Tan en vano como morirse en una zona
donde no se puede morir en alemán
y aquellos adolescentes tardíos
que fueran enterrados en una lengua
para la cual sin duda no estaban preparados
demuestra que entrenar a bayoneta calada
no es lo mismo que la falta de intérpretes,
imagínense aquellos epitafios donde lo único
que se entiende es el nombre y el apellido:
las fechas del principio y el final
también están en otro idioma.

Cristián Gómez Olivares

jueves, 17 de marzo de 2011

Cementerio Alemán (y 14)



REGRESO AL CEMENTERIO ALEMÁN

La lápida de bronce de la entrada
advierte al paseante que ahora llega
respeto y humildad para los muertos.

No así para la muerte que truncara
la vida de estos jóvenes que duermen
el sueño de otra edad bajo las tumbas
que marcan cruces grises en la tierra.

Ciento ochenta soldados alemanes
que cayeron al mar cuando volaban
por el cielo sublime de los héroes,
o cuyos submarinos naufragaron
en las aguas sin fondo de los himnos,
o que fueron vencidos bajo el fuego
que arde en cualquier campo de batalla.

No hay pena ni perdón para muchachos
que a destiempo cruzaron la frontera
que separa la vida de la muerte.

Les gustará, sin duda, de saberlo,
que sus cuerpos descansan en un sitio
tan acorde a los dioses y a los hombres.

Un lugar rodeado de paredes de piedra,
a la sombra liviana de los recios olivos,
con túmulos dispuestos en un bancal con vistas
a un paisaje que evoca el infinito.

Respeto y humildad para los muertos,
mas, no, nunca jamás, para la muerte.

Álvaro Valverde (Desde fuera)

Imagen: Salvador Retana

Coda:
Con este magnífico poema, llega a su término la serie dedicada al Cementerio Alemán de Yuste.
Gracias a todos los poetas y fotógrafos que han cedido sus obras para que esta serie sobre tan emblemático lugar tuviera cabida en esta bitácora.