Hace 6 años
jueves, 2 de abril de 2015
Canto IX (Tonino Guerra)
Canto noveno
Estaría lloviendo unos cien días y el agua acabó calando
más allá de las raíces de la hierba,
entró en la biblioteca y empapó las palabras santas
guardadas en el convento.
Cuando se aclaró el tiempo
Sajat-Novà, que era el fraile más joven,
cogió la escalea y subió los libros al tejado
y allí los puso al sol para que el aire cálido
secara el papel mojado.
Pasó un mes de buen tiempo
y el fraile estaba arrodillado en el patio
esperando a que los libros dieran señales de vida.
Y por fin una mañana las páginascomenzaron
a susurrar ligeras con la brisa.
Parecía que hubiera un enjambre de abejas encima del tejado
y el fraile se echó a llorar porque los libros hablaban.
(La miel, 1981)
miércoles, 1 de abril de 2015
"Algo que perder" ya está en casa
Ayer, como de costumbre y siempre que puedo -que no siempre puedo-, me regalé mi "siesta del obispo" (ya sabéis, aquella que decía Cela de Padrenuestro, pijama y orinal).
Cuando bajé de la buhardilla con los ojos aún legañosos en busca ansiosa de mi café vespertino, me encontré en el mueble de la entrada una caja con remite de La Isla de Siltolá repleta de ejemplares de este libro de aforismos que su entusiasta editor, amén de poeta, Javier Sánchez Menéndez, me encargó hace unos meses.
Recibir en casa ese libro que uno ha estado trabajando durante un tiempo impreciso, poder tocarlo, leerlo, hojearlo y ojearlo, es una sensación que uno cambiaría por pocas cosas.
En la caja venían también sendos ejemplares de Motivos personales, de José Luis Morante, y Mapa de ningún sitio, de León Molina. Los tres títulos -en los que se da la curiosa coincidencia de que los apellidos de los autores comienzan por M- inauguran una nueva colección de la editorial dedicada exclusivamente al género aforístico y que ya anuncia su continuación con autores de la categoría de Isabel Bono, Manuel Neila o Gregorio Luri.
Y uno se alegra también muy mucho de semejante compañía en la aventura.
Es Algo que perder -que debe su título a uno de los aforismos que lo componen: "No te confundas: al final siempre hay algo que perder"- un libro que antes de su publicación ha pasado por algunas manos amigas; de ese tránsito amistoso volvió con algunas sugerencias y correcciones que a buen seguro lo han hecho mejor. A todos ellos no puedo más que darles las gracias de corazón por su tiempo y sus consejos, al igual que a los autores de las fotografías que van insertas en él: Manuela Guerrero Carmona y Ceferino López.
Una buena sinopsis de lo que el lector podrá encontrar en sus páginas es la nota de la contra que mi querido Miguel Ángel Lama tuvo a bien escribir para él:
"Los aforismos de Algo que perder son una consecuencia
natural de una trayectoria literaria diversa; pero, en conjunto, tendente a lo
conciso, en la que incluso los textos más largos pueden descomponerse en
trozos. Brevedad y agudeza. Concisión e incisión, de superficie y de hondura.
De pensamiento. Un reto para el lector: encuentre en estas páginas la sentencia
de la que se extrae el título del libro. Cuando la halle, siga leyendo hasta el
final. No se deje nada".
Un regalo anticipado de cumpleaños.
Para que luega venga Eliot diciendo que "abril es el mes más cruel".
lunes, 30 de marzo de 2015
Veleta
Aquella veleta era tan veleta que soplara el viento de donde soplara, siempre se movía en dirección contraria.
viernes, 27 de marzo de 2015
Ignorancia
Ignorancia. Negación
del saber en sus múltiples campos y disciplinas. Vasto espacio mental en el que
acostumbramos a movernos como pez en el agua.
Hasta que nos ahogamos en ella.
martes, 24 de marzo de 2015
lunes, 23 de marzo de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
La poesía
La
poesía
La
poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.
Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.
Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.
viernes, 20 de marzo de 2015
El monstruo Simic
El próximo lunes 23, un monstruo amable os espera en las
librerías. No temáis: no muerde, ni desgarra, ni escupe fuego, ni rapta
princesas, ni asola aldeas. Tan solo es un peligro para los amantes de la buena
literatura. Porque en cuanto entréis en sus dominios seréis atrapados sin
remedio por él.
Así, "El monstruo ama su laberinto
(Cuadernos)", se titula el nuevo libro de Charles Simic, publicado por Vaso Roto
Ediciones con un epílogo de Seamus Heaney y traducción de Jordi Doce.
¿Alguien da más?
Yo, afortunado que
soy, ya lo estoy disfrutando.
Haced vosotros lo propio a
partir del lunes.
Un aperitivo:
"La historia es un libro de recetas. Los
tiranos son los chefs. Los filósofos redactan las cartas. Los curas
hacen de camareros. Los gorilas son gente del ejército. Los cantos que oyes son los poetas lavando los platos en la cocina".
miércoles, 18 de marzo de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
De los dioses (2 aforismos inéditos)
Para dogmáticos, los dioses, que jamás han dado su
brazo a torcer.
*******
Cuando los dioses entraron en juego, la lógica y la
razón se fueron por la cloaca.
"A tientas"
En cuanto la vi en su mesa llena de maravillosas imágenes, supe que tenía que llevármela conmigo, me
reconocí en ella de inmediato.
Porque así me siento por la vida muchas veces: a tientas.
La imagen es de la magnífica ilustradora Bri Gitte, a quien he tenido el placer de conocer este pasado fin de semana en Plasencia.
El original ya está a buen recaudo en mi biblioteca.
Porque así me siento por la vida muchas veces: a tientas.
La imagen es de la magnífica ilustradora Bri Gitte, a quien he tenido el placer de conocer este pasado fin de semana en Plasencia.
El original ya está a buen recaudo en mi biblioteca.
lunes, 16 de marzo de 2015
Malandrines y bribones
Con esta panda de malandrines y bribones -y los caídos con honor en el frente de la poesía y la cerveza, loados sean- he pasado un fin de semana espléndido.
Como la luz que bañaba Plasencia o los abrazos de algunos queridísimos amigos que hacía mucho que no veía y me distinguen con su afecto, y otros nuevos y ya para siempre.
Si me pongo a citar nombres seguro que se me olvidaría alguno -¡ay, la memoria, esa casquivana loca!-, así que gracias a todos, amigos.
Aunque no puedo dejar de citar a mi querido y admirado José María Cumbreño Espada, muñidor y artífice de esta hermosa locura, y su compinche Juan Ramón Santos, que la han hecho posible para disfrute y solaz de esta gente de mal vivir.
Sed felices, hacedme el favor.
Y el año que viene, más.
Como la luz que bañaba Plasencia o los abrazos de algunos queridísimos amigos que hacía mucho que no veía y me distinguen con su afecto, y otros nuevos y ya para siempre.
Si me pongo a citar nombres seguro que se me olvidaría alguno -¡ay, la memoria, esa casquivana loca!-, así que gracias a todos, amigos.
Aunque no puedo dejar de citar a mi querido y admirado José María Cumbreño Espada, muñidor y artífice de esta hermosa locura, y su compinche Juan Ramón Santos, que la han hecho posible para disfrute y solaz de esta gente de mal vivir.
Sed felices, hacedme el favor.
Y el año que viene, más.
viernes, 13 de marzo de 2015
"Hay un rastro" (mi último libro)
Esta es la portada del último volumen -signado con la letra Z- de la colección de poesía extremeña contemporánea "Luna de Poniente" de la editorial de la luna libros, que he venido codirigiendo durante los últimos cuatro años con su principal artífice y editor, Marino González Montero. Él se empeñó casi desde el principio de la misma en que yo la cerrara y no he tenido más remedio que plegarme a su petición.
Este es el resultado: un libro, lo diré, que me ha costado mucho escribir, encontrar el tono -si es que lo he hecho- que quería que tuvieran esos poemas desolados que hablan de soledad, indignidad, crueldad y memoria. Una memoria necesaria para que lo que en sus páginas se refleja tenga la mejor solución posible; una memoria que no olvide lo que no debe olvidarse, que no cierre en falso heridas aún abiertas para nuestra vergüenza.
Pero serán los lectores quienes juzguen lo que deban.
No me queda sino dar las gracias a Marino y Ana en primer lugar por confiar en mí para este proyecto, y a todos los autores que se han sumado a esta visión poética en la Extremadura de este principio de milenio.
No me queda sino dar las gracias a Marino y Ana en primer lugar por confiar en mí para este proyecto, y a todos los autores que se han sumado a esta visión poética en la Extremadura de este principio de milenio.
La foto de la portada, como todas las de la colección, es de Pedro Gato.
Tuvo el pobre que esforzarse lo suyo para sacarme medianamente bien.
Tuvo el pobre que esforzarse lo suyo para sacarme medianamente bien.
jueves, 12 de marzo de 2015
Euphorbia Pulcherrima (un precioso apunte de Cristina Grande)
Aún
vive la flor de pascua que compramos antes de Navidad. Alguien dijo que
ya podía darla por perdida, que es una planta de temporada. Lo cierto
es que sólo conserva unas pocas hojitas rojas en lo alto de los tallos.
Ya tiene el entierro pagado, dice mi madre, que sigue regándola sin
embargo, como hace con la orquídea que lleva siete años seguidos dando
flores. Hace unos días, en un restaurante del barrio de Torrero vi una
flor de pascua muy hermosa junto a un ventanal del comedor. Si aquí ha
sobrevivido por qué no puede sobrevivir dentro de casa, pensé. Afuera se
presentía la primavera. A medio día entra un rayo de sol por mi ventana
por primera vez en muchos meses. No es momento de morir, le digo a la
flor de pascua que en realidad se llama Euphorbia Pulcherrima. Tengo la
certeza, casi absoluta, de que mis geranios de Arándiga se han secado
mientras tanto. Quizás hace un mes que no los veo y calculo que ha
llovido muy poco últimamente. Por eso, tal vez, tengo tanto empeño en
que no se me muera la Euphorbia. A veces, cuando no puedes cuidar a
alguien que te importa, te da por cuidar a quien con seguridad no
necesita de tus cuidados. Siempre he creído que no tengo instinto
maternal. Pero uno no acaba de conocerse porque somos muy recovecados
los seres humanos. La Euphorbia, me da la impresión, está echando nuevas
y mínimas hojas verdes. Está preciosa, dice mi madre con orgullo. Yo la
veo raquítica y me limito a mirar los tallos con detenimiento, por si
está rechitando a pesar de todo.
"Heraldo de Aragón" (10-3-2015)
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