jueves, 12 de febrero de 2015

Ese día



¡Ah, ese día en que casi sin darte cuenta coges un bastón para salir de paseo!

lunes, 9 de febrero de 2015

Un poema de García Lorca


Esta mañana, trasteando un poco al voleo en mis carpetas de música, me he tropezado de repente con esta Baladilla de los tres ríos que Pepe Albañicín bordó con su cante por milonga. El poema pertenece al libro Poema del cante jondo, de Federico García Lorca y éste se lo dedicó a su amigo Salvador Quintero en 1921. 
No he podido quitármela de la cabeza en todo el día; no sé cuántas veces la habré escuchado hoy.
Hasta la he venido cantando -fatal- en el trayecto en coche hasta mi trabajo.

Baladilla de los tres ríos

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.

¡Ay, amor que se fue y no vino!
 
El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.

¡Ay, amor que se fue por el aire!
 
Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

¡Ay, amor que se fue y no vino!
 
Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Darro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.

¡Ay, amor que se fue por el aire!
 
¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!

¡Ay, amor que se fue y no vino!
 
Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares.

¡Ay, amor que se fue por el aire!







miércoles, 4 de febrero de 2015

¡Ah, la Ilustración!



“Cualquiera que tenga el poder de hacerte creer idioteces, tiene el poder de hacerte cometer injusticias”.





“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”.





“Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola”.

François Marie Arouet (Voltaire)

Viudez


Hay matrimonios a los que ya desde el día de la boda se les ve la viudez en los rostros.

viernes, 30 de enero de 2015

Joroba

 
Llevas tu verdad encima como una joroba de la que se ríe la gente.


jueves, 29 de enero de 2015

"Zona de divagar" / "La vida mitigada" (Dos cabalgan juntos)


Podría decir algo acerca de estos dos magníficos libros escritos por mis amigos que se presentan esta tarde mano a mano en la Alberti, pero para qué cansaros con mis tontunas si ya lo han hecho por extenso, y mucho mejor de lo que yo podría, José María Romero Barea (aquí) y Álvaro Valverde (aquí).

Pero sí puedo apuntar que han sido dos de las mejores lecturas que me ha sido dado disfrutar en fechas recientes.

Si queréis unas buenas raciones de templanza, complicidad e inteligencia, que, por otro lado, buena falta nos hacen, no os lo perdáis.

Jordi Doce y Tomás Sánchez Santiago las tienen de sobra. Y son generosos con ellas.

miércoles, 28 de enero de 2015

Parásitos

 
Los animales parásitos no hacen más que imitarnos lo mejor que pueden.

martes, 27 de enero de 2015

Auswicthz-Birkenau


Hoy hace setenta años del día en que tropas del ejército soviético, en su avance camino de Berlín, llegaban a las puertas del campo de exterminio nazi de Auswicthz-Birkenau. 
Lo que los combatientes rusos encontraron en aquel lugar podría calificarse como la quintaesencia del horror, la mayor muestra de crueldad del ser humano contra sus semejantes conocida hasta entonces, la barbarie y la indignidad llevadas a extremos de locura.

El siguiente poema, inédito en libro hasta la fecha, y que pertenece al próximo que publicaré, quiere ser un homenaje a todos los masacrados en aquel infierno.
Si acaso sirviera para que tales actos de ignominia no caigan nunca en el olvido, habrá merecido la pena y cumplido su función.


Arbeit macht frei (antesala)

A Primo Levi


Tras el estruendo de días con hambre
atravesando una Europa ensangrentada
cuyos mapas cambian de mano cada noche
a costa de muertos y ofensivas,
de la angustia de un sueño
sin descanso ni consuelo,
del llanto en los rostros
congelados de los niños,
la máquina se ha detenido junto a los topes
que clausuran el camino de repente

mientras las ruedas exhalan
un vapor de desgracia en el hielo
de la noche, los alambres de púas, 
los reflectores, los tacones
pavorosos de las botas
susurran oscuras letanías
y bailan una lúgubre pavana
con el miedo de los deportados

bajo mandatos tajantes
en un idioma de locura, 
por encima del brillo obsceno
de las ametralladoras
y el ladrido casi metálico de los perros,
alguien descorre con fiereza
los portones de la muerte,
se hacen saltar a culatazos  
los cerrojos que la guardan

(junto a cada féretro rodante
hay una rampa para el ganado
-animales a punto para la muerte-
que conduce a la desaparición)

en el andén helado, la burocracia
extiende sus poderes,
sus sellos, los terribles documentos
donde se asientan los nombres
de los ya destinados al olvido

entreteniendo la espera,
los oficiales fuman entre risas
y acarician dulcemente 
las culatas de sus Luger

(dos letras gemelas refulgen,
crueles como latigazos,
en el cuello de los uniformes,
carretillas chirriantes transportan bultos
cuyos brazos arrastran por el suelo)

una orquesta de espectros ateridos
interpreta la melodía de bienvenida
a este infierno que es verdad

más allá de los disparos y los gritos,
detrás de los barracones en silencio,
alzándose como una catedral de adioses
sobre las copas mortecinas de los pinos,
la columna de ceniza
sigue su curso en el aire