Desde hace unos días, estoy encontrando multitud de comentarios tanto en Blogger como en Facebook acerca de T.S.Eliot con motivo del cincuentenario de su muerte.
En gran parte de los comentarios se alaban sus Cuatro cuartetos y La tierra baldía, y se cita sin descanso el celebérrimo poema que comienza con el verso "Abril es el mes más cruel...".
A mí siempre me gustó mucho este otro:
La tía Helen
Miss Helen
Slingsby era mi tía solterona
y vivía en una casita cerca de una plaza elegante
cuidada por su servidumbre en número de cuatro.
Ahora que murió,
hubo silencio en los cielos
y silencio en su extremo de la calle.
Se cerraron los postigos y el funerario se restregó los pies,
se daba cuenta de que no
era la primera vez que ocurría algo así.
Los perros quedaron generosamente atendidos,
pero poco
después se murió también el loro.
El reloj de Dresden siguió tictaqueando en la repisa de la chimenea
y el lacayo se sentó encima de la mesa del comedor
con la segunda doncella en las rodillas-
ella, que siempre tuvo tanto cuidado mientras vivió su señora.
La primera foto que ilustra esta nota la he encontrado en el perfil de Facebook de mi amigo Jesús Marchamalo.
Ha sido verla, y venírseme a la memoria un antiguo "me acuerdo" que escribí en homenaje a quien ocupa esa tumba después de leer, hace años, su Walden, en la edición de Letras Universales de Cátedra.
Un libro que todo el mundo debería llevar en la mochila de sus lecturas.
No me parece mala manera de empezar el año.
Me
acuerdo de que Thoreau, insumiso y antiesclavista, señor de los bosques de Massachusetts,
autonombrado inspector de ventiscas y diluvios, fue también, de manera
intermitente, un notable fabricante de lápices.
Hoy me "chupo" doce horas de curro. Hasta el gorro voy a acabar. Eso sí; en cuanto me hagan el relevo, salgo pitando para casa, ducha, cambio de ropa y a bailar unos tangos en la Residencia de Mayores "El Prado", de Mérida, con los abuelos y los amigos tangueros de Mérida y Badajoz.
Para ir abriendo boca, aquí os dejo este vídeo. Un tema de Luis Rubinstein en la versión de Ricardo Tanturi y Alberto Castillo: "Ya sale el tren".
Elías Moro (Madrid, "cosecha" del 59). Jugaba al baloncesto. Ahora quiere a sus mujeres (4) y a sus amigos, lee lo que le dejan, escribe como puede, baila salsa (aunque lo que le gusta de verdad es el tango). Algún enemigo tendrá también por ahí, no voy a decir que no. Estado actual: escéptico.
TESTIGOS DE CARGO
"Ya sé que la poesía es imprescindible, pero ignoro para qué". Jean Cocteau