46.
Dios ha muerto y lo que queda de él son sólo unos miserables harapos. Me lo
dijo el poeta Giorgio Caproni en la Alta Valtrebbia. Lo conocí cuando era un
anciano y yo paseaba por Italia con mi novia. En Italia a mi novia la llamaban
la Pellicorosa. Al poeta Caproni lo besó y a mí me mandó al carajo junto a los
restos de Dios.
(En
Barcelona, un crítico de arte cuyo nombre no retuve)
(Una
noche en el Café Gijón de Madrid)
(En
un bar de Cazorla, Jaén)





