viernes, 11 de julio de 2014

Ideograma



Las ramas del árbol, desnudas e indefensas contra el frío, son como un ideograma chino que nos habla del verano que perdimos.

Imagen: Michael Kenna

jueves, 10 de julio de 2014

Cautelosos (otra "morería" de buzos)


Para Fernando Sanmartín, buzo de alma a orillas del Ebro.

Los buzos son los más cautelosos de los hombres del mar: siempre se andan con pies de plomo.


miércoles, 9 de julio de 2014

Del diario de un viejo lobo de mar (fragmento)



aciaga fue la única tarde
que pasamos en Islandia:
recién llegados, desde la rada
veíamos morir el humo de los vapores
y soñábamos con morsas y esquimales,
periplos futuros por el frío

un arpón ballenero,
la cornamenta de un alce…

islandés me llaman a mí
desde que un géiser produjo
los estragos que esta cara deforman

(De Contrabando, ERE, 1987)

martes, 8 de julio de 2014

Otra de alcaldes (suma y sigue)



En los últimos días he traído hasta aquí dos curiosos documentos aportados por dos grandes amigos, Javier Sánchez Menéndez y Antonio del Camino. Hoy traigo otro (de alcaldes también, sí que le vamos a hacer), digno de figurar en el libro de honor de lo carpetovetónico y lo casposo, que me ha enviado mi querido Antonio Gómez.

He tenido que leerlo un par de veces porque no daba crédito.
La inventiva municipal no parece tener límites para la estulticia.

Es como si al señor alcalde, mientras se rascaba los mismísimos entre pleno y pleno, le hubiese dado un pronto y se hubiera puesto estupendo, no me digáis:
“Sí señor, qué pasa, Mi carro, del gran Manolo de España. Una música combativa donde las haya”.

Y una sugerencia, don Carlos, para reforzar su estrategia, a ver qué le parece: cuando, una vez descubiertos, tengan a tiro a los cacos, para enardecer a la población contra los amantes de lo ajeno no vendría nada mal tampoco el toque de corneta del Séptimo de Caballería o la Cabalgata de las Valquirias, que acojonan que te cagas.

De nada.



lunes, 7 de julio de 2014

Remedio



Sé de algunos que podrían poner en práctica el nuevo remedio que se me ha ocurrido para ver de mejorar en algo esta penosa situación a la que los tales nos han llevado a todos por su codicia e incompetencia: el suicidio en defensa propia.
Y no sólo en la suya sino, y sobre todo, en la de los demás.