que
pasamos en Islandia: recién
llegados, desde la rada veíamos
morir el humo de los vapores y
soñábamos con morsas y esquimales, periplos
futuros por el frío
un
arpón ballenero,
la
cornamenta de un alce…
islandés
me llaman a mí
desde
que un géiser produjo los
estragos que esta cara deforman
En
los últimos días he traído hasta aquí dos curiosos documentos aportados por dos
grandes amigos, Javier Sánchez Menéndez y Antonio del Camino. Hoy traigo otro
(de alcaldes también, sí que le vamos a hacer), digno de figurar en el libro de honor de lo carpetovetónico y lo casposo, que me ha enviado mi querido
Antonio Gómez.
He
tenido que leerlo un par de veces porque no daba crédito.
La
inventiva municipal no parece tener límites para la estulticia.
Es
como si al señor alcalde, mientras se rascaba los mismísimos entre pleno y pleno, le hubiese dado un pronto y se hubiera puesto
estupendo, no me digáis:
“Sí
señor, qué pasa, Mi carro, del gran
Manolo de España. Una música combativa donde las haya”.
Y
una sugerencia, don Carlos, para reforzar su estrategia, a ver qué le parece: cuando, una vez descubiertos,
tengan a tiro a los cacos, para enardecer a la población contra los amantes de lo ajeno no vendría nada mal tampoco el toque de corneta del Séptimo deCaballería o la Cabalgata de las
Valquirias, que acojonan que te cagas.
Sé de algunos que podrían poner en
práctica el nuevo remedio que se me ha ocurrido para ver de mejorar en algo
esta penosa situación a la que los tales nos han llevado a todos por su codicia e
incompetencia: el suicidio en defensa propia.
Y no sólo en la suya sino, y sobre
todo, en la de los demás.
Elías Moro (Madrid, "cosecha" del 59). Jugaba al baloncesto. Ahora quiere a sus mujeres (4) y a sus amigos, lee lo que le dejan, escribe como puede, baila salsa (aunque lo que le gusta de verdad es el tango). Algún enemigo tendrá también por ahí, no voy a decir que no. Estado actual: escéptico.
TESTIGOS DE CARGO
"Ya sé que la poesía es imprescindible, pero ignoro para qué". Jean Cocteau