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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Fórceps



Escribe feo, desabrido, abrupto, doloroso; como si le hubiera ido arrancando las palabras al diccionario con un fórceps oxidado.

martes, 20 de septiembre de 2016

Pez escurridizo


El verso es un pez escurridizo que tienes que atrapar con las manos desnudas en un mar encrespado empapándote de aristas, llagándote las heridas.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Ronquera, aspereza



La ronquera otorga a mis palabras la sensación de que tuvieran aristas, sílabas cojas  tropezando torpes con las raíces y guijarros de la lengua y la laringe, vocablos como eslabones del idioma trabados en el engranaje del pensamiento por el óxido y el polvo.
Permanecer en silencio suele ser la mejor medicina para aliviar estos síntomas; lo malo es que cuando estoy ronco me da por escribir.
Y en mucho de lo que escribo, quiera o no quiera, asoma también esa aspereza.

sábado, 20 de agosto de 2016

Pretexto


El socorrido pretexto de es que hay que leer entre líneas es la mejor explicación que se les ocurre a muchos autores para intentar justificar lo tedioso, cuando no lo plúmbeo, de su estilo.
Como excusa para su incapacidad de transmitir emociones y conocimientos hay que reconocer que está muy lograda: hace parecer, tanto al autor que la lanza convencido como al lector que la acepta entusiasmado más inteligentes de lo que en realidad son. Hace parecer, digo.
Pero a mí me gustaría leer de vez en cuando alguna de sus líneas y páginas sin que se me cayesen ni el libro al suelo ni el alma a los pies.

domingo, 19 de junio de 2016

Esfuerzo titánico


Cuando un escritor declara el esfuerzo titánico, doloroso, que le ha supuesto escribir ese volumen buscando que apreciemos (y de paso se lo agradezcamos comprando su libro a mansalva) su tremenda contribución a la Historia de la Literatura (le gusta decirlo con mayúsculas), parece que le estuviera haciendo un favor decisivo e imperecedero a la cultura universal.
Se nota, pienso yo después de adentrarme en el libro también con esfuerzo y dolor, sudando la gota gorda y perdido en sus farragosas páginas como un explorador decimonónico tirando de machete y fusil en selvas ignotas para abrirse un mínimo y practicable camino hasta el río por donde huir en medio del ataque de tribus hostiles.
Porque semejante engendro, seamos sinceros, suele ser completamente incomprensible.

domingo, 22 de mayo de 2016

Domar



¡Qué ilusos! Creemos domar las palabras a capricho cuando en verdad son ellas las que nos descabalgan a su antojo.