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miércoles, 12 de abril de 2017

Hablar con extraños (20)


58. Tengo muchos amigos por estos pagos, cantores y guitarreros, la mayoría gente de a caballo como yo; solamente que yo voy a pie por mi mala suerte de haberme picado una yarará en el culo.

(A mí y a mi hermano Juan en La Rioja, Argentina)


59. ¡Me cago en la luna de Valencia!¡Es tan bonita, tan redonda, tan gitana! Merecería ser andaluza.

(En una terraza de Alzira una noche de verano)

miércoles, 8 de febrero de 2017

Hablar con extraños (19)


55. Soy lesbiana o lésbica o marimacho si prefiere. Así que ya sabe por qué me afeito.
(En De dés Magots, de París, aunque dicho en castellano)


56. Comimos fresas maceradas en champán y menta. Yo me disfracé de negra africana rica con muchos collares. Esa noche me salió un amante brutal, de los mejores que he tenido en mi vida. Pero era raro: se hacía llamar Genoveva o Geneviève, así como lo oye.
(A mí y a Juan Carlos Langlois, en una barbacoa a las afueras de París)


57. Me tienen harto con tantas Ave Marías o Aves María o Aves Marías. ¿Cómo diablos se pluralizará esa vaina?
(En el colegio Juan Ramón Jiménez de Bogotá)

jueves, 8 de septiembre de 2016

Hablar con extraños (18)


52. Una máquina no tiene por qué ser necesariamente metálica. Para mí, una gallina es una máquina ponedora. 
(En La Plata, entre gente de cine)


53. Es un modelo glorioso para ninot: es cojo, panzón, patizambo, calvo, enano... Pero tiene un defecto para mi gusto: es argentino.
(En la falla "Camí nou" de Alzira)

54. Los cuatro cantábamos en un coro. Nos echaron por maricas, no hay ninguna otra explicación.
(En el Festival de Coros de Rentería)

martes, 6 de enero de 2015

Hablar con extraños (17)


49. Dos calles más allá vive la dueña del tigre. Ella también tiene los ojos dorados.

(Un fotógrafo de animales en Medellín)

50. Me estoy cuidando con la comida, no por la gordura sino por el silencio. Ronco mucho de noche.

(En el Café Buvette, de Córdoba, Argentina)

51. Escribí tres cuentos en una noche, a cual más repugnante. Voy a acabar mal; tengo el alma como una letrina pública. Voy a acabar mal, muy mal, es decir, ya mismo me estoy muriendo de cáncer y de pudrición.

(En la tertulia de la Casa del Inca, en Montilla, Córdoba)

jueves, 18 de septiembre de 2014

Hablar con extraños (16)



46. Dios ha muerto y lo que queda de él son sólo unos miserables harapos. Me lo dijo el poeta Giorgio Caproni en la Alta Valtrebbia. Lo conocí cuando era un anciano y yo paseaba por Italia con mi novia. En Italia a mi novia la llamaban la Pellicorosa. Al poeta Caproni lo besó y a mí me mandó al carajo junto a los restos de Dios.

(En Barcelona, un crítico de arte cuyo nombre no retuve)


47. Tenía un  sombrero absurdo, guantes de encaje de Bruselas y un perro de porcelana en un cojín de terciopelo azul. Me enamoré de ella y de su rareza. Pero me casé con su hermana que era todo lo opuesto a ella y a mí. Nos cogimos odio y cada uno se fue por su lado. A veces también la Providencia hace las cosas de la peor manera sin importarle nada. Figúrese, un día yo encuentro una flauta y en la mano derecha tengo un solo dedo…

(Una noche en el Café Gijón de Madrid)


48. Tengo marihuana ecológica, de lo más puro que hay.

(En un bar de Cazorla, Jaén)

martes, 27 de mayo de 2014

Hablar con extraños (15)


43. Si me permite yo le enviaré música de vez en cuando. Hago unas ediciones artesanales para amigos bajo el sello de El Ermitaño. Música antigua sobre todo. Le mandaré una selección de Lamentos y otras piezas de tema elegíaco. Comparto música con la gente porque es lo mejor que hay para compartir. Bueno, la música y la pobreza.

(En la casa de J. Fernández de Molina en Mérida)

44. Soy de la raza de los domadores de caballos. Cualquiera se puede dar cuenta por mis dientes amarillos.

(En una ganadería de Sierra Mágina, Jaén)

45. Vendo huevos y ahora también brevas y calabacines. Lo que gano lo invierto en condones para la muchachada, así que tengo ganancia a dos puntas. Más utilidad me dejan los condones. De haber empezado más joven hoy sería una gran comerciante yo. Usted siempre me va a ver alegre y con la cara llena de risas. Soy simpática yo.

(En la Plaza 1º de Mayo en Torredonjimeno, Jaén)

domingo, 2 de febrero de 2014

Hablar con extraños (14)


41. Ma vé pa vé / prende la vela /  que la cumbiamba / pide candela… Soy muy cantor y bailarín de primera. Tengo camisas de encaje y zapatos de charol. A mí nadie me va a llevar al monte. Yo voy para vallenato, no para guerrillero. Eso sí -que se sepa- yo admiro a Tirofijo. ¡Jueputa bailarín a pistola!

 (En una tabernita de Bogotá)

42. Si no quieren que diga lo que sé, que me corten la lengua. Y después las manos para que no lo escriba. Y los pies para que no lo garrapatee en la arena. Pero mientras ella esté viva no lo haré. Ese es un juramento que tengo. Tiene 88 años, así que ya no me queda tanto tiempo de silencio. Yo le prometo contárselo a usted apenas la enterremos. Usted mismo se va a enterar ya que siempre viene por aquí. Yo lo conozco a usted; usted es el detective que trabaja en la televisión americana y por lo tanto es el mejor para divulgar lo que yo le cuente. Aunque a lo peor ahora no está trabajando porque se lo ve muy pobre aunque todavía le duran sus zapatos de lujo. Yo me doy cuenta.

(En la explanada del cementerio de El Palo, Málaga)

domingo, 29 de diciembre de 2013

Hablar con extraños (13)

 
38. A su papá cuando lo enterraron le pusieron traje y corbata. Era anarquista pero la familia quiso que pareciera un burgués. Eso sí, la corbata era colorada y negra.
 
(Un panadero mallorquín en Corralito)
 
 
39. A las gallinas ponedoras se las conoce bien porque andan todo el día picoteando calcio. O como se llame ese hierbajo.
 
(La vendedora de aves y huevos en el mercadillo de La Guardia, Jaén) 
 

40. A que aquí no pisa el Camilo ése de mierda. Es un canalla y fue un hijoputa delator. Además es un pedorro.
 
(En la Fundación Eugenio Granell)



miércoles, 27 de noviembre de 2013

Memoria de José Viñals

 

Si hace un par de días dejaba aquí un sentido recuerdo de mi maestro Ángel Campos Pámpano, hoy quiero hacerlo con el que considero el segundo de ellos: José Viñals Correas. Ángel y José, ya lo he dicho alguna vez, murieron con un año y dos días de diferencia, lo que supuso para mí un terremoto emocional, dos enormes pérdidas afectivas y vitales de las que jamás podré recuperarme del todo.
José era un ser todo poesía y abrazo, generosidad y sabiduría: y esa generosidad se manifestaba, entre otras cosas, incluso en el envío a mi correo de sus libros de poemas acabados pero aún no publicados. Para que los disfrutara cuanto antes. Él sabía de mi gran interés (y hasta necesidad, dado lo que aprendía con él y su poesía) por todo lo que hacía y procuraba saciarlo en la medida de sus posibilidades.

Con alguno de esos libros que me enviaba -Que es de Salomón, Elogio de la miniatura…- yo realizaba en mi casa ediciones manuales para poder leerlos con más comodidad que en la pantalla, ediciones que él celebraba como si esos poemas los hubiera publicado una editorial de renombre. Generosidad, ya digo.

Con este poema que hoy os ofrezco, que inicia su libro Las piquetas de los gallos, título extraído del Romance de la pena negra de Lorca (“Las piquetas de los gallos / cavan buscando la aurora…”), y que fue incluido en He amado (La poesía, señor hidalgo), volumen que recogía nueve de sus libros inéditos hasta entonces, hoy, cuando se cumplen cuatro años de su muerte, quiero rendir homenaje a su memoria, una memoria que permanece viva para todos aquellos que alguna vez se acercaron a esa poesía apegada a la vida y los sentidos, celebradora de todo lo mejor del ser humano.



Mujer urna

Urna de los padecimientos, urna de los detritos, urna de los umbrales helados, urna de las substancias abortivas, ábrete ahora que llueve, ahora que el viento hace sorprendentes milagros.

Urna de la dicha, de la risa fina; urna de la leche materna recién concebida, ábrete, desparrámate, desborda la inocente contención de los cielos. Que se derrame tu fragancia. Que crezca lo benigno del pensamiento.

Urna de sal marina de los mares abiertos, urna de la fecundidad y los acoplamientos, urna del semen juvenil y los pólenes mezclados, conténtame, sáciame de preguntas secretas.

Urna, mujer, vientre de torno de alfarero cargado de promesas, urnamujer, principio del silencio que fertiliza el jardín de la música, hazme un lugar en tus entrañas.

Voy peregrino de sabidurías inconcretas, elemental de raza, vacío de preceptos, corpúsculo de tierras anegadizas, barro para tu nombre, palimpsesto para tus escrituras repentinas, sorbo de oculta nada. Ábrete, amiga, urna de nácar, urna compleja de Jacinto.

Gracias siempre, José.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Hablar con extraños (12)



35. Comer, comer, lo que se dice comer, sólo he vomitado. Conmigo ganaron dinero; comí pollo y devolví jabalí.

(En una sala de oncología en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid)



36. Vea, le pegué dos gritos y se quedó clavado. No lo maté porque yo les tengo mucha simpatía a los árabes. Si me quieren ver matar a alguien que me echen un judío o un yanquie. Los mataría hasta por deporte.

(Improvisación en el teatro La Sala de Málaga)



37. En toda mi vida no he hecho más que mentir. A mí la mentira se me da bien. Quiero decir que tengo facilidad, y la tengo por naturaleza, no por aprendizaje. Por eso me contratan, porque yo miento con arte. El arte de mentir yo lo perfeccioné en las insurrecciones.

(Un cuenta cuentos en la Diputación de Jaén)

martes, 23 de julio de 2013

José Viñals, siempre



Uno de mis dos maestros literarios, José Viñals Correas (el otro es Ángel Campos Pámpano, y a ambos, estoy convencido, no les hubiera disgustado la vecindad en esta nota) cumpliría hoy 84 años si la vida hubiera sido más generosa de lo que acostumbra.

Desde su, para tantos amigos, dolorosa desaparición, no pasa un día sin que la sombra de José esté presente en mis días.

Gracias por vivir en mi vida maestro, amigo, hermano.



Contenido del cofre

Como cofre de taracea genuino de ébano y nácar, he aquí el poema, silencioso y perfecto, afable y bruñido.

Y aquí la llavecilla del cofre, con forma de escorpión, labrado en oro a la manera de Cellini.

Ábrelo, huele a sándalo que es olor apropiado. Ábrelo de mañana, no bien el sol entibie las yemas del almendro. O bien de noche entrada, cuando el sereno elabore el rocío.

Que nada enturbie tu ojo ni perturbe tu oído. Vas a abrir un misterio, vas a probar la gota de acíbar del mundo, sentirás en tus deseos las hebras de la música, penetrarán tu carne supremos sentimientos, una luz suave llegará hasta tu alma.

O bien el cofre es falso o es cofre de tahúres, o tu alma es de azogue sin trabajar, espejo deformante o agua estancada donde se asfixia el liquen, que no refleja cielo, ni color ni sonrisa.

(De Aduana, 1999)